|    Pico y placa Quito:  7-8    |  

Notas Europeas

Publicado el 23/Junio/2012 | 00:56

Roberto Fernández

rofer@hoy.com.ec



Tras la cumbre en Roma de los líderes de las cuatro economías más grandes de la zona euro, parece que la UE empieza a flexibilizar el discurso. La misma Angela Merkel va suavizando el tono, pues ya no le acolita Sarkozy, y con Hollande presidiendo Francia, corre el riesgo de quedar aislada en un monólogo que la mayoría del resto europeo no quiere escuchar más. No es que le falte razón en la teoría sobre la austeridad, pero, si la política es el arte de lo posible, entonces será mejor ceder algo en la rigidez que Alemania quiere imponer en el BCE, obsesionado con evitar la inflación y obediente a la idea de no emitir eurobonos. Así que gana terreno el presidente francés con la tesis del necesario crecimiento, cuya senda allana el camino de las pequeñas y medianas empresas (grandes creadoras de puestos de trabajo) gracias a la inyección de nuevos fondos por parte del BCl, al modo como fueron resolviendo su propia crisis los EEUU con la abierta actitud de B. Bernanke, al frente de la Reserva Federal, diametralmente opuesta en esto a la política de Draghi, presidente del BE. Se necesita urgentemente un mensaje de razonable optimismo en la depresión colectiva que se extiende por Europa desde la periferia hacia el centro y que afecta al resto del mundo. Europa tiene que volver a pensar en grande y, para eso, necesita estar unida y buscar vías de financiación en todo el mundo. No puede permitirse el lujo de desmembrarse dejando caer a los países periféricos con el pretexto de la simplista caricatura de haber vivido por encima de sus posibilidades, ya que todos son necesarios si Europa quiere ser sujeto del respeto mundial y no quedarse también ella en la marginalidad. El dinero puede ser inteligente y también muy estúpido (como cualquier ser humano), sobre todo, cuando comete el error de la lujuria de la usura o incurre en el extremo del avaro que lo esconde, pues entonces acontece una esterilidad agotadora. Trabajo, dinamismo y estímulo propician la estabilidad, la confianza y el progreso. Ahora, con el propósito de asignar el 1% del PIB europeo (unos 130.000 millones de euros) al crecimiento y a la creación de empleo, quizá vuelva la confianza para estabilizar los mercados y matar la especulación depredadora que estamos viendo. Se aprende también de la gran Historia y la UE tiene que acometer reformas que asuman una misma fiscalidad, una mayor integración bancaria y una verdadera política financiera, más allá de la difícil situación del euro, debilitado por la simple contradicción de tener una sola moneda con 17 políticas fiscales y presupuestarias diferentes y un único banco central que baila al son del más fuerte. Parece que, mal del CE, y, ahora, con la cumbre de los líderes de Alemania, Francia, Italia y España, habrá menos rigor presupuestario y más preocupación por el crecimiento, algo impensable hace solo un par de meses. Parecería que la sensatez vuelve.

 

[2951]

Autor: Roberto Fernández - rofer@hoy.com.ec Ciudad Quito

Archivado en | Perspectivas  | Opinión HOY impreso 

Tags : Roberto Fernandez 



Actualizado por

1

cguerrero - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad