Por Fernando Moncayo Castillo
Fue Daniel Goleman, en la década de los 80, el primero en cuestionar la definición de inteligencia. Antes de sus escritos, nos referíamos a personas con gran capacidad de memoria o razonamiento numérico como personas inteligentes. Sin embargo, después de Goleman, este concepto ha cambiado. Recordarán ustedes al mejor alumno de su promoción, quien en algunos casos tenía dificultad para hacer amigos; o al amiguero, que sacaba malas calificaciones y era considerado como el indisciplinado y peor alumno de la escuela. O quizás recordarán al profundo que sin ser un alumno brillante, tampoco malo, tenía la capacidad de manejar su comportamiento y expresiones de una manera que parecía estar hablando con una persona adulta. Todos estos casos son ejemplos de personas que poseen, en mayor grado, una de las tres inteligencias de las cuales Goleman habla en sus libros: la inteligencia analítica (razonamiento numérico y capacidad de memoria), la inteligencia interpersonal (capacidad de relacionarse con las personas y generar empatía) y la inteligencia intrapersonal (capacidad de autocontrol y autoconocimiento). La unión de las dos últimas inteligencias, interpersonal e intrapersonal, forma la inteligencia emocional.
¿Es el Ecuador inteligente? ¿Es inteligente emocionalmente?
Nuestros índices económicos, calificaciones financieras y niveles de competitividad nos ponen en los últimos lugares de nuestros compañeros de clase; el resto de países de Latinoamérica. Tal parece que solo hemos decidido llevarnos con los que piensan igual a nosotros: Venezuela, Bolivia, Argentina, Cuba, y no olvidemos al compañero de intercambio, el más popular de la clase: Irán.
Este comportamiento demuestra una falta de capacidad de relacionarnos con otros diferentes a nosotros por sus personalidades, formas de pensar y hasta apariencias físicas. No hacemos amigos con facilidad, es más, los insultamos si piensan diferente a nosotros. Por si esto fuera poco, no solo somos uno de los más chiquitos de la clase (por el tamaño de nuestra economía), sino que además peleamos en jorga y nos hemos ganado la fama de busca pleitos.
Finalmente, y no menos importante, tenemos un absoluto desconocimiento de nuestro interior, no nos queremos desde adentro, nuestra diversidad nos genera conflictos, pero, eso sí, si alguien decide hablar de nosotros, así sea tratando de darnos un consejo, lo atacamos tratando de hacerle callar, y si se acerca mucho no nos falta ganas de sacarlo a golpes para que nos deje tranquilos en nuestra revolución interna.
Si Daniel Goleman hubiera estudiado al Ecuador como una persona, de seguro lo habría mandado a un curso intensivo de desarrollo de habilidades, caso contrario, el futuro de este pobre joven está condenado al fracaso.
fmoncayo@hoy.com.ec
Hora GMT: 14/Diciembre/2008 - 05:10

14/Diciembre/2008 a las 11:39
40 años de Profesores del MPD UNE, destruyendo la mente de los ecuatorianos desde niños hasta cuando son jóvenes ya salen graduados de Mediocres Perdedores Defraudados, MPDs. Solo así se puede explicar como la mayoría del pueblo apoya a Correa en la destrucción del país, es porque el MPD ha logrado con sus profesores y su educación transformar a los ecuatorianos en un grupo de cretinos.
14/Diciembre/2008 a las 14:07
UN PAIS, EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO ES ALGO ABSTACTO, POR LO TANTO ES UN CRASO ERROR TRATAR DE DEFINIRLO "INTELIGENTE EMOCIONALMENTE". EN UN PAIS SIEMPRE HABRÁN PERSONAS INTELIGENTES, QUE ESCRIBEN BIEN, OTRAS LLENAS DE ODIO, OTRAS QUE ESCRIBEN MAL,ETC,ETC. MUCHA GENTE Y ARTICULISTAS SOLO MIRAN LOS LOGROS POR EL DNERO, MAS NO POR LA DIGNIDAD QUE VARIOS PAISES DE LATINOAMERICA ESTÁN TRATANDO DE RECUPERARLA. QUIZÁ DE ESO NO ENTIENDEN.