Los animales deben ser registrados y su nivel de agresividad debe ser medido
Verónica Brito, madre del niño asesinado por dos perros pitbull de su propiedad el viernes pasado en el barrio Carcelén Bajo, al norte de Quito, se recupera físicamente, aunque se encuentra muy afectada por el hecho.
La mujer resultó herida cuando intentó defender a su hijo, atacado cuando cumplía el encargo de alimentar a los animales, adquiridos hace unos 15 días.
Lo paradójico es que en el barrio funciona uno de los tres centros de gestión y cuidado animal que existen en el Distrito.
Estas entidades, creadas mediante Ordenanza en 2004 a raíz de un caso similar de ataque de canes, tienen entre otros objetivos la inscripción de las mascotas.
A pesar de la obligatoriedad de este trámite, según Hernán Morales, jefe de la Unidad de Epidemiología de la Dirección Metropolitana de Salud, menos del 5% de los cerca de 700 mil perros que existirían en la ciudad se encuentra registrado.
Uno de los objetivos de la inscripción es clasificar al animal por su agresividad, aunque esto se cumple a medias por la falta de recursos y personal. (GM-NJ)
Hora GMT: 01/Octubre/2008 - 05:08
