Por Marena Briones Velasteguí
De cuántas maneras no habrá sido calificada ya la noche del martes 4 de noviembre de 2008. En la propia tierra de los Estados Unidos de América y en otros lugares del mundo. Una noche histórica, sí. Por muchos motivos; pero, sobre todo por la reivindicación que el triunfo de Barack Obama representa para el pueblo afroamericano. Hace solo cerca de 53 años que, cansada de ceder y ceder, Rosa Park desobedeció la ley Jim Crow y se negó a cederle su asiento en un transporte público a un blanco. Tenía 42 años y trabajaba como costurera. Fue encarcelada. La lucha por los derechos civiles había comenzado. Y no sería sino una década después, en 1965, cuando la población negra vería su derecho al voto plenamente garantizado.
¡Yo tengo un sueño hoy! dijo Martin Luther King hace cuatro décadas y media Yo tengo un sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. Pues el sueño de Luther King se ha cumplido hoy. Obama no hubiera llegado jamás a donde ha llegado únicamente con el voto negro. Ni hubiera alcanzado lo que hasta hace 21 meses parecía completamente inalcanzable si no hubiera sido por ese especial contenido que tiene su carácter.
Una noche apoteósica. Así era como estaba Chicago, la ciudad donde Obama se forjó políticamente. Allí era donde el candidato demócrata y su partido aguardarían los resultados de la contienda. Las cadenas de televisión terminaron calculando alrededor de 1 millón de personas congregadas por las calles y el parque Grant. La euforia y el estallido que cada buen resultado arrancaba no escatimaron lágrimas. Cómo no conmoverse con el emocionado rostro sollozante de Jesse Jackson. Cómo no sentir empatía, aún desde la distancia, con ese una y otra vez gritado yes, we can, que después se convirtió en un yes, we did hermanando a hombres y a mujeres muy diversos, convencidos todos de estar alcanzando un sueño, convencidos de haber empezado la construcción de una esperanza.
Y cómo no comprender también la fuerza que tiene el espíritu de la nación estadounidense con el discurso con el que McCain dignamente reconoció su derrota. Un discurso generoso. Muy generoso. Generoso con su país, generoso con sus compatriotas, generoso con Obama. Mientras seguía cada una de sus palabras y cada uno de sus gestos, no dudé ni un segundo de que era sincero. El mismo férreo espíritu que convocó a votar voluntariamente a millones de millones de estadounidenses. El mismo orgulloso espíritu que traslucía la masiva algarabía victoriosa. El mismo poderoso espíritu que Obama fue capaz de transmitir y de cosechar atravesando más de una barrera hasta hacerse con la ganancia final. El mismo arraigado espíritu con el que, ya electo, Obama se dirigió a su nación. El cambio afirmó ya ha venido a los Estados Unidos. Y donde nos encontramos con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: sí podemos.
mbriones@hoy.com.ec
Hora GMT: 07/Noviembre/2008 - 05:09

07/Noviembre/2008 a las 07:24
Despues de la noche inolvidable, vienen dias de muchisimo trabajo para Obama. El nuevo presidente tomara el pais en una crisis profunda ocasionada por la ineptitud de los banqueros y de la politica de los republicanos.
Vienen dias dificiles para el nuevo gobierno, y solo queda esperar un cambio en esta situacion.
07/Noviembre/2008 a las 10:16
Que inteligente comentario de Fabian de Stamford. Cuanto tiempo le tomaria llegar a semejante conclusion..? "Vienen dias dificiles para el nuevo gobierno, y solo queda esperar un cambio en esta situacion".. Que bestia..! que profundidad.! Pero ahora si en serio, el articulo de la periodista no trae nada nuevo, es simplemente una extension al sinnumero de narraciones sobre los aconteciomientos acontecidos aqui luego del triunfo de Obama. Como ciudadano americano y afiliado al partido democrata, como muchos de los hispanos de aqui, puedo asegurar que hemos vuelto a respirar, porque la otra opcion, la de los republicanos era solo la continuacion de las mismas erradas politicas de Bush y de las que McCain nunca pudo desligarse, pues fue su complice. Como en todo cambio, sea para bien o para mal, habra un momento dificil hasta tomar total control de la situacion, pero el cambio que representa Obama y el dominio democrata en el Congreso y el Senado, sin ninguna duda va a ser para mejor...Estados Unidos es un pais que no se duerme, y en eso basa su liderazgo mundial.
08/Noviembre/2008 a las 07:24
Segun este Fabian de Greenwich, Obama es la salvacion de los EEUU. Vamos a ver si el es capaz de arreglar toda esta crisis que se viene; ademas a quien le importa que seas ciudadano americano y democrata? Como dicen aca, si no tienes nada impotarte que decir, mejor no lo digas y ahorrate tus comentarios infantiles.