ARTURO MOSCOSO MORENO
analisis@hoy.com.ec
El 14 de diciembre era un dÃa especial. TenÃamos planeada una cena navideña en casa con unos pocos amigos en la cual nuestros hijos, de entre 2 y 5 años, intercambiarÃan regalos. Llegué temprano y cuando abrÃa la puerta recibà una alerta de CNN en mi celular. El mensaje era sobre un nuevo tiroteo en EEUU, está vez en una escuela primaria de un pueblito suburbano llamado Newtown. Encendà inmediatamente el televisor y no podÃa dar crédito a la horrenda noticia, 27 personas masacradas a tiros por un desquiciado, 20 de las cuales eran niños de entre 6 y 7 años. Inmediatamente pensé en mis hijos y llamé a casa de sus abuelos, donde pasan las tardes, para hablar con ellos.
Mientras conversábamos no pude contener las lágrimas pensando en esas otras tiernas vidas truncadas. Cuando los vi más tarde no podÃa dejar de besarlos y abrazarlos.
En la noche, ya en la cena, mientras veÃa a nuestros hijos felices, jugando y riendo, pensaba en esos otros niñitos, arrebatados a sus familias de la forma más salvaje, llenándome de sentimientos encontrados. "Pobres sus padres – pensaba – no verán nunca más a sus hijos jugar ni reÃr como yo ahora. Nunca más". Lo más triste es que murieron sin razón alguna, sin nada que justifique su partida, la voluntad de la mente retorcida del asesino se llevó sus razones a la tumba.
Indudablemente uno de los factores que más incide en estas masacres, tan frecuentes en EEUU, es la facilidad con que cualquier persona puede acceder a armas de toda Ãndole en ese paÃs. La utilizada en ese espantoso crimen es un rifle semiautomático de asalto, parte de una colección de 5 armas adquridas por la madre del asesino únicamente presentado su carnet de conducir. El eliminar o restringir la Segunda enmienda de su Constitución, que garantiza el derecho de cualquier individuo a la tenencia, uso y transporte de armas, deberÃa ser un paso obvio.
Ojalá el presidente Obama, en memoria de esas tiernas vidas segadas, tenga la entereza de liderar un proceso en esa lÃnea. Para terminar, este artÃculo quiere ser un pequeño homenaje a la memoria de todos los que murieron ese viernes fatal: Los niños Charlotte Bacon (6 años), Daniel Barden (7), Olivia Engel (6), Josephine Gay (7), Ana M. Márquez-Greene (6), Dylan Hockley (6), Madeleine Hsu (6), Catherine Hubbard (6), Chase Kowalski (7), Jesse Lewis (6), James Mattioli (6), Grace McDonnell (7), Emilie Parker (6), Jack Pinto (6), Noah Pozner (6), Caroline Previdi (6), Jessica Rekos (6), Avielle Richman (6), Benjamin Wheeler (6) y Allison Wyatt (6). Los adultos Rachel Davino (29), Anne Marie Murphy (52), Lauren Russeau (30), Mary Scherlach (56), Dawn Hochsprung (47) y una especial mención a Victoria Soto (27), que dio su vida por la de los niños a su cargo. El nombre de su brutal asesino no merece ser recordado.
*Abogado, invitado de HOY
Autor: Invitado de HOY - analisis@hoy.com.ec Ciudad Quito







