Al poseer poca cantidad de hielo, estos glaciares desaparecerían en 40 años
Si alguien necesita un recordatorio sobre los impactos del cambio climático global, hay que observar a las montañas de la cordillera de los Andes, relata una nota reciente del Miami Herald.
Y es que el calentamiento global da muestras palpables en Bolivia, el Perú y el Ecuador.
Y mientras que en el Chacaltaya boliviano se han derretido los glaciares por completo, en el Ecuador, el Caruhuairazo y los Ilinizas corren el mayor riesgo.
"Chacaltaya (nombre aimara que significa camino "frío") ha desaparecido. Ya no existe", dijo Edison Ramírez, líder de un equipo internacional de científicos que ha estudiado el glaciar desde 1991 y que señaló que el glaciar que tenía 18 mil años de antigüedad comenzó a derretirse hacia mediados de los noventa.
Explicó que hace 10 años, él y su equipo de investigadores concluyeron que el glaciar sobreviviría hasta el 2015, pero el nivel de derretimiento se triplicó hace una década, según sus estudios. Cree además que otros glaciares en la región también se pueden derretir a un ritmo más rápido del anticipado. Uno de ellos es el Illimani, cercano a la ciudad de La Paz, que alberga varios glaciares que seguramente se derretirían en 30 años.
Los científicos auguran que el destino del Chacaltaya puede ser compartido por otros glaciares de Bolivia, el Perú y el Ecuador.
Luis Maisincho, investigador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), corrobora que la situación del Ecuador es similar, pues "los efectos del calentamiento global se sienten en todo el planeta".
En ese sentido, el científico señala que "los glaciares inferiores a los 5 000 m de altura son los que están en mayor riesgo de desaparecer". Ese sería el caso del Carihuairazo y de los Illinizas.
"Se estima que si las condiciones climáticas actuales persisten, el deshielo de estas montañas se puede producir en los próximos 40 años", sostuvo. Asimismo, el Inamhi ha constatado que el deshielo en el Antisana avanza en cerca de 26 m cada año.
Por otro lado, el investigador reitera que en este momento "no existen mecanismos artificiales que puedan facilitar la recuperación de los glaciares". Incluso, de mejorar las condiciones climáticas, "serán necesarios alrededor de 30 mil años para que la capa de hielo se regenere".
Uno de los aspectos importantes de conservar los glaciares es que son la mayor fuente de agua dulce. Los Ilinizas, por ejemplo, proveen de agua a Quito. (GM-AIV)
Hora GMT: 27/Mayo/2009 - 05:02

27/Mayo/2009 a las 11:08
El agua potable de Quito proviene de los páramos del Antisana, no de los Illinizas. Tampoco se obtiene agua de los nevados, Cotopaxi o Cayambe; son los páramos y las lluvias constantes que vienen de la cuenca amazónica las fuentes de agua para Quito. Lo que hay que proteger son los bosques naturales, los páramos y la vegetación. Es por esta razón que el Atacazo entrega agua a la ciudad y nunca ha tenido nieve en tiempos históricos pero tiene y ha tenido páramos que recogen la humedad y luego dan orígen al río Machángara.
27/Junio/2009 a las 09:50
Efectivamente los Illinizas no proveen de agua a la ciudad de Quito, es en el sector del Antisana y el Cotopaxi donde se encuentran obras de infraestructura para la captación del liquido. Los glaciares son indicadores sensibles de los cambios climáticos, no obstante aunque las fuentes de agua son los páramos y bosques, el estudio del aporte hídrico de los glaciares es muy importante pues su desaparición afectaría las fuentes de agua no solo para Quito, sino también de las comunidades que se sirven de ellas. Recomendaría aclarar la nota en dicho sentido.