Opinión de HOY

La justicia italiana condenó a tres de los cinco implicados en el caso de la valija diplomática enviada desde la Cancillería ecuatoriana al consulado del país en Milán; valija en la cual la Policía de Italia halló 40 kilogramos de cocaína. La droga se había camuflado en unos jarros para una supuesta promoción del país con una obra de teatro. Los sentenciados, que habían admitido su culpa, son Luis Hurtado, a ocho años de prisión y 30 mil euros de multa; Jesús Pazo Toro, recibió una pena de seis años y una multa de 20 mil euros; y, el estadounidense John Paúl Flores, fue sentenciado a cuatro años y una multa de 12 mil euros. Para los dos ecuatorianos más, apresados por el caso, Christian Loor y Jorge Redrován, que se declararon inocentes, proseguirán las investigaciones y el juicio penal.

Sin embargo, en el Ecuador, no habrá más culpables y se archivará el caso. En efecto, el fiscal del Estado, Galo Chiriboga, aseguró ayer en rueda de prensa que "el único culpable en el caso valija diplomática es Christian Loor"". El fiscal señaló que Loor trasladó la valija de Guayaquil a Quito ya con la carga de droga y, además, viajó a Italia para retirar el envío. Aseguró que los hechos ya fueron juzgados en Italia y que en el Ecuador no habrá responsabilidad penal alguna en este caso. Llama la atención que la indagación fiscal no establezca responsabilidad alguna en el país. Y que no haya dado antes cuentas de los resultados. Si la valija ya llegó desde Guayaquil "contaminada", como señaló Chiriboga, ¿no hubo control alguno que detectara la droga? ¿Quién autorizó en Cancillería la recepción de la carga que dejó Loor para transportarla en valija diplomática? ¿Con qué autoridades tenían vínculos Loor y Redrován? ¿Cómo consiguió el primero que se le permitiera el envío por un mecanismo oficial diplomático? ¿Con qué pruebas cuenta para inferir que antes no se produjeron otros envíos "contaminados"? En fin, múltiples preguntas esperan todavía una respuesta.