La red internacional no solo almacenaba droga llegada desde Colombia, sino que la procesaba en un gran laboratorio



Una investigación de seis meses permitió a la Policía Antinarcóticos y a la Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado (ULCO) desarticular una red internacional de narcotráfico, que terminó con siete detenidos, seis vehículos y ocho propiedades incautadas, y el decomiso de 3,8 toneladas de droga, valorada en $196 millones.

Lo preocupante del asunto, según Fabián Solano, jefe de Inteligencia de la Policía, es que los narcotraficantes reclutaron personal militar ecuatoriano. "La organización disponía de un gran apoyo económico y logístico en el país y, para facilitar su accionar, integró personal civil y militar".

Esta red receptaba clorhidrato de cocaína procedente de Colombia y la almacenaba en cuatro provincias. Además, procesaba y refinaba droga en un gran laboratorio ubicado en Cotopaxi (ver gráfico), con una producción de hasta 20 toneladas por mes.

En Sucumbíos


Entre los implicados constan el capitán y miembro de Inteligencia del Ejército Telmo Castro Donoso y el sargento del Ejército Rodrigo Guamán Herrera, detenidos el 2 de octubre pasado en Sucumbíos.

Ante la implicación de estos elementos, a través de un comunicado, el Ejército aclaró que se trata de ex militares y que el camión con los sellos de la fuerza terrestre que usaban para movilizar la droga (placas FTE-436) no pertenecen al Ejército. Dijeron que colaborarán con las investigaciones para establecer si hay más uniformados implicados.

El día de la detención, los dos militares transportaban en el camión militar 492 paquetes con 557 kilos de clorhidrato de cocaína. Otras personas, también vestidas de militares, les daban seguridad a bordo de un auto de placas PBH-5616, pero huyeron.

En Quito


Dentro de la "Operación Aniversario", en la capital, el mismo 2 de octubre fueron apresados los civiles ecuatorianos Andrea Palacios Quirola, dueña del auto antes citado. Ella buscaba viajar a Nueva Loja (Sucumbíos) con $13 113, 100 euros y 171 mil pesos colombianos para contactarse con Castro y Roberto Quiónez Preciado, seguridad del oficial militar.

El 3 de octubre, cumpliendo la orden de allanamiento del juez Primero de Garantías Penales de Sucumbíos, Daniel Méndez, y con la participación del Fiscal Antinarcóticos de Pichincha, José Jiménez y el apoyo de la Policía, se ingresó al domicilio situado en el Pasaje E9, casa 68-46 y calle de Los Arupos, del norte de Quito, en donde se hallaron 3,8 toneladas de droga, a la vez que se detuvo al colombiano Jhon Christian Gallegos Restrepo, quien intentó abrir fuego contra los uniformados.

En Guayas. Las pesquisas condujeron también al km 7 de la vía Durán-Tambo, en la provincia del Guayas, en donde al allanar un inmueble de la ciudadela Delia, en un complejo de bodegas, se descubrieron 334 paquetes con un peso de 363,24 kilos de clorhidrato de cocaína. (NST)

Laboratorio en zona alejada


El desmantelamiento del laboratorio de procesamiento de alcaloides ubicado en La Maná (Cotopaxi) alarmó al alcalde de ese cantón, Nelson Villarreal, quien esgrime varios motivos para la instalación de ese centro, calificado como el más grande encontrado en el país.

Consideró que la geografía quebradiza del cantón permite que se camuflen instalaciones delictivas: "Es muy difícil ingresar a la zona donde se halló el laboratorio, en San Vicente de Los Tingos, parroquia Guasaganda"

Además, La Maná tiene dos parroquias rurales en las que el clima es fuerte, con montaña virgen, lo que hace complicado que la Policía llegue hasta estos sectores a verificar qué se esconde.

Patricio Silva, comandante de la Policía en Cotopaxi, coincidió con el criterio del alcalde de La Maná de que la delincuencia organizada busca sitios inaccesibles en el territorio ecuatoriano para sus operaciones, sin levantar sospechas. (PC)