Maquillaje, vestuario, calentamiento y meditación son algunas de las prácticas que los artistas ejecutan media hora antes de saltar al escenario, en este festival que continúa en cartelera

El escenario está vacío. Detrás de este, varias de las escenas de la obra Íntima Latitud se grafican en las esquinas de los camerinos del teatro México.
En un espacio reducido, un equipo de cinco personas practica para saltar al escenario. Ejercicios de estiramiento, gesticulación, vocalización y meditación son algunas de las actividades que realiza el grupo del Teatro Sarao de Guayaquil.
Faltan 30 minutos para entrar en escena. Suena el campanazo de la primera llamada. "¿Están listos?" pregunta Lucho Mueckay, su director.
Sin contestar Nancy León se arregla el cabello para recrear su rol de muñeca. Vanessa Guamán, con una copa de vino tinto en la mano, practica su caracterización para la obra Pretexto. Mientras tanto, Cindy Cantos maquilla sus mejillas con blush.
Segunda llamada. Todos corren alistando los últimos detalles mientras Michelle practica la posición de loto (sentada, espalda erguida y piernas cruzadas) . El ruido del público al llegar al auditorio la desconcentra. Los nervios aumentan. Todos están listos.
Tercera y última llamada. Camarógrafos espían a los artistas en la puerta del camerino mientras desfilan hacia el escenario. Se apagan las luces, se abre el telón y se enciende la máquina de humo.
La danza de una muñeca abre el show. Luego, el baile de la mujer con la copa de vino. Una pareja escenifica Dos candelas y r-o-n. Se cierra el telón y llegan los aplausos. Ahora el público sube al escenario.
Hora GMT: 01/Abril/2009 - 05:07
