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Muertos de miedo

Publicado el 03/Agosto/2008 | 00:00

Estoy convencido de que muchas de las decisiones que tomaron los asambleístas fueron influenciadas decisivamente por el miedo. Miedo al presidente Correa, en primer lugar. Miedo a no poder cumplir con él y el siguiente sábado ser calificados de infiltrados, noveleros o "caretucos". Miedo a perder los pocos beneficios que hasta ahora han ganado, pero que han sido suficientes para cogerles el gusto. Miedo a las represalias. Miedo a la derrota política, al triunfo de un "No" que me imagino no los dejará dormir tranquilos hasta conocer los resultados del referendo. Miedo a que su proyecto político se quede en eso, en proyecto. Un miedo a volver a ser lo que fueron y que ya no quieren ser.

Pero es un miedo que aún no alcanza los niveles del que existía en Guayaquil en otra época. Algunos -muchos, en realidad- le tenían terror a León Febres Cordero. Aún recuerdo las caras pálidas de distinguidos guayaquileños que llegaban a una redacción para pedir -casi suplicar- que no sean mencionados en un reportaje crítico contra el ex presidente, pese a que días antes habían aceptado ser entrevistados. Luego se arrepintieron o los hicieron arrepentirse, porque perdían sus contratos, porque caían en desgracia, porque existía el riesgo de ser perseguidos. Varios eran los argumentos que presentaban y se resumían en una palabra: miedo. Ahora todavía existe gente que le tiene miedo a Febres Cordero. Son pocos. Más son los que temen hoy a Nebot y a Correa, por cierto. Muchos todavía están indecisos con quien se alinean, porque no están seguros quién de los dos finalmente prevalecerá.

En esta campaña, una vez más, el miedo es un arma. Ya se promocionan las razones para votar "Sí" o "No". Razones repletas de miedo. Si gana el "Sí", el aeropuerto de Guayaquil volverá a ser una pocilga. Los barrios pobres no tendrán agua. Que van a cambiar al dólar como moneda. Que Correa nos podría gobernar 10 años.

Los gobiernistas no se quedan atrás con sus intenciones de asustarnos. Si gana el "No", que mejor vengan Lucio o Alvarito a gobernarnos. Que regresa el Congreso de los manteles. Que nadie sabe cómo saldremos de tremendo atolladero.

En esas estamos. La campaña inaugurada entre menciones de Rumiñahui y Mama Oclla. Con bailes gratis con Wilfrido Vargas y Willie Colón en las fiestas de Guayaquil. Con un "Clásico del Astillero" que por primera vez se juega con entrada gratis. Con fundas de arroz regaladas en el suburbio. Una campaña sin límites de gasto.

Unos años atrás fue escoger entre el cáncer y el sida, porque igual nos iba a ir mal, según la reflexión popular de ese momento. La diferencia que percibo ahora es que los ciudadanos ya no quieren que toquemos fondo, porque sienten que ya lo tocamos hace rato, que ya estamos en otra etapa, que ya superamos un viejo sistema y que el nuevo debe ser mejor, hasta por inercia. Toca a los líderes del "Sí" y el "No" entenderlo. Y a nosotros, tomarnos las recomendadas agüitas de valeriana, porque, en serio, van a intentar matarnos de miedo.

Hora GMT: 03/Agosto/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Marlon Puertas

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