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Muere Jorge Enrique Adoum, ícono de las letras ecuatorianas

Publicado el 04/Julio/2009 | 00:09

Muere el escritor que le faltó al boom


Jorge Enrique Adoum falleció de un paro cardiorrespiratorio a los 83 años de edad. El escritor había topado todos los géneros literarios, pero, sin duda, la poesía es su mayor legado

Estaba extremadamente delgado. En una noche de abril llegaba a la Casa Benjamín Carrión de la mano de su hija Rosángela e infundía respeto entre los presentes, como un gurú.

Una mirada volátil se diluía en los parpadeos que nosotros debíamos presenciar ante sus lánguidas palabras. Él era Jorge Enrique Adoum, presentando su última antología poética: Claudicación intermitente.

Mientras autografiaba los ejemplares, Diego Oquendo Sánchez y Raúl Vallejo estaban a su lado. Se abrazaron cálidamente, como cuando uno tiene que viajar lejos y despedirse de su padre. Conmovidos todos al pensar en el escritor de 83 años y en las arrugadas manos que escribieron "El amor desenterrado" y Entre Marx y una mujer desnuda -una de las novelas más importantes de la literatura ecuatoriana, según el escritor Bruno Sáenz-, reían ante el mínimo humor pronunciado: "Debo criticarme y arrepentirme de haber creído que tengo pocos amigos. Que casi todos estén aquí y hayan llenado esta sala me conmueve profundamente. Prometo no volver a decir que tengo pocos amigos". Así se presentó esta obra, que evocaba ya un final para el laureado escritor Casa de la Américas 1960, que nació en Ambato en 1926.

"Topó casi todos los géneros literarios, desde el teatro pasando por la poesía, la novela, el ensayo, el periodismo, etc.", manifiesta el escritor Edwin Madrid. No obstante, el legado para la literatura ecuatoriana que deja Adoum es la poesía, concuerdan Paola de la Vega, autora de la obra Jorge Enrique Adoum, y el mismo Madrid.

"Adoum es un poeta de cuerpo entero. Es allí donde se encuentran sus mayores preocupaciones y desde donde responde a las preguntas ¿quién soy? y ¿qué hago? Por allí discurren su pensamiento y su literatura", añade Madrid, quien lo había entrevistado en 2004 para el libro Versos comunicantes que recoge varias entrevistas a prominentes escritores.

"Fue un privilegio hablar con él. Lo invité a mi casa y, entre tragos de vodka y cigarros, conversamos sobre sus inicios y, una cosa que hasta entonces me parecía a mí que no se había topado, sobre la relación con su padre, el famoso Mago JEFA". Su padre era un personaje, un médico naturista que dominaba las ciencias esotéricas. Adoum, según cuenta Madrid, habló de él como su primer maestro en la escritura y quien lo obligaba a afrontar las críticas de donde viniesen.

Así, el escritor empezaba a leer. Había leído en su adolescencia las revistas Billiken y El Peneca, y las novelas de Alejandro Dumas, Julio Verne y Dostoievski. De esta forma se acercaba a la creación literaria. Su profesor de Literatura en el Colegio Nacional Mejía, Humberto Salvador, le hizo conocer a Joyce, Proust y Kafka, además del marxismo y el psicoanálisis.

Se exilió en Chile antes de los 20 años por participar contra el Gobierno de Carlos Arroyo del Río. Allí conoció a Pablo Neruda, que era senador de la República, y llegó a ser su secretario particular. "El trabajo tenía dos vertientes: la poética y la política, puesto que él era senador. De modo que, por igual, me dictaba un discurso o yo copiaba poemas, porque siempre escribió a mano. No creo que él haya escrito jamás a máquina", había contado el escritor. En 1952, Neruda lo llamó el mejor poeta de América. "Yo me molesté mucho. Recuerdo que me enteré en Viena. Asistíamos juntos a un congreso de escritores, y yo le dije: "Mira, yo te ruego no hacerme las cosas más difíciles. Tú sabes que el más grande poeta de América eres tú", había dicho Adoum ante esto. Su amistad con Neruda se vio fragmentada por sus profundas diferencias ideológicas. Así, el poeta contaba anécdotas con sus amigos, algunos muy íntimos, como Alejo Carpentier, Julio Cortázar, Oswaldo Guayasamín, Miguel Ángel Asturias, Roberto Fernández Retamar, Augusto Roa Bastos, Joaquín Gutiérrez y Mario Benedetti.

Para Madrid, el poeta ecuatoriano deja "un vacío que no se lo puede llenar y que muestra su obra para intentar ser mejores. Nadie cabe en ese lugar y cualquier poeta cuerdo sabe que Adoum es Adoum como Neruda es Neruda".

Adoum, autor de 27 obras, inéditas y antologías, entre poesía, novela, teatro, ensayo y biografía, es, en palabras de De la Vega, el escritor que le faltó al boom. "Aunque eso ahora ya no importa, es lo más representativo del país", concluye Sáenz. (PCG)

'La poesía se va quedando huérfana'


"Quien conocía a Jorge Enrique Adoum resalta su calidad humana, la cual en otros seres se pierde cuando el "triunfo" llega", comenta Edgar Freire, librero de Sur Libros, a quien Adoum enviaba sus textos con dedicatorias especiales, como lo hacía con sus amigos.

Freire recuerda que el cardiólogo Eduardo Villacís, quien atendía a Adoum, era uno de sus mejores amigos, que incluso lo llamaba desde lejos con el fin de que le recetara alguna medicina para el corazón y que Villacís recitaba de memoria los poemas de su amigo.

El impacto por la pérdida, además de por su buena literatura, es porque Adoum era un hombre accesible, que al final tuvo predilección y creyó en la literatura joven, según Freire. "En este canibalismo literario, Adoum reconoció a los jóvenes escritores y les puso fe. Fue el que a más de uno le dio la palmadita. La poesía se va quedando huérfana", dice. Además, añade que, con la muerte de Adoum, la generación de los treinta se marcha. "Adoum se va lúcido, con la alegría de tener los libros cerca y su buen habano, el cual ningún médico pudo prohibirle", comenta el librero.

Paola de la Vega, autora de la obra Jorge Enrique Adoum -que nació a raíz de su cátedra con Iván Carvajal, Entrevista al autor literario-, lo recuerda absolutamente generoso con el que está siguiendo el mismo camino de él alguna manera. "Eso lo aprendió de Joaquín Gallegos. Le abre las puertas a quien tiene ese mismo sentimiento hacia la vida", cuenta.

Para De la Vega, Adoum es uno de los poetas más grandes de la literatura ecuatoriana. "Se le ha considerado un poeta oficial por su preocupación por el país, por los temas sociales". Añade que Adoum dejó un trabajo de la palabra que muy pocos han logrado. "Era capaz de encontrar faltas hasta en los libros de Vargas Llosa, siendo miembro de la Real Academia. Cuando le regalaban un libro, él tenía un lápiz a su lado para hacer las correcciones", indica.

De la Vega asegura que su trabajo y su conocimiento en lenguaje eran profundos. "Hace poco murió Francisco Granizo; ahora, Adoum. Queda Efraín Jara, de los poetas más importantes vivos. De los jóvenes ¿quién hereda ese lugar? Con el tiempo lo llegaremos a saber", finaliza. (MING-PCG)

Breves



  • De su obra, Bruno Sáenz rescata Los cuadernos de la tierra: I, Los orígenes. II. El enemigo y la mañana, que mereció el Premio Nacional de Poesía (Quito, 1952). La tercera parte, Dios trajo la sombra, le valió el premio Casa de las Américas en 1960.

  • El Ministerio de Cultura le iba a hacer un homenaje en la Casa de las Américas, en España, pero él no pudo viajar y el Premio Cervantes no se le llegó a conceder. Se planeaba el homenaje en octubre.

  • Saskia Guayasamín indicó que hoy se le rendirá una conmemoración en la Capilla del Hombre, la gran obra del maestro ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, fallecido en 1999 y gran amigo del poeta.

  • La hija de Guayasamín señaló que cumplirán el deseo de los dos artistas de ser enterrados juntos, por lo cual las cenizas de Adoum se depositarán hoy por la tarde al pie del Árbol de la vida, donde se encuentran las del pintor, en la Capilla del Hombre, en Quito. (PCG)


'Virgen', de Jorge Enrique Adoum


Sublunar, yacente, subyacente doncella
te enamoraste de la piel y no de la llaga
del que gritaba debajo de la herida.

Lastimándote podías parecerte al merecido.
Sangrándote, ¿iba a seguir durmiendo el tigre
todavía azul de tu deseo, tu inconfesable
tigre?



Le llamabas con tu vocación
de sed culpable que bebía en tus manos,
decías querer ser feliz en su debajo
y que nunca tendrías otro esposo


"Te he sido fiel, señor"
No sé
cuándo te echaste los cerrojos, dónde
me quedé amándote por encima del hábito
esperándote a que fueras un poco más
desnuda, no tan niña.

Tal vez
no me debías fidelidad ninguna, con él
no era pecado aquello que conmigo,
pero en cada altar encuentro tu fotografía
con muchos más vestidos y con una aureola
que veo solo yo, subterráneo.

Hora GMT: 04/Julio/2009 - 05:09

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