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Motepillo

Publicado el 05/Julio/2012 | 00:47

Claudio Malo González

cidap1@hoy.com.ec





1 Con profusión de fuegos artificiales se conmemoró ayer un año más de la independencia de Estados Unidos de Estados Unidos, para algunos la perversa madre del imperialismo y que prefieren para los países latinoamericanos el ayatolismo. Para otros la meta de los sueños para mejorar las condiciones de vida como lo han hecho millones y millones de migrantes.

2 No se trata de la independencia de un país más, se trata de la consolidación de la democracia moderna. Ya los griegos, sobre todo los atenienses, disfrutaron de este sistema en forma pura, lo que se explica por el reducido tamaño y población de las ciudades estado en las que todos sus habitantes se conocían y contaban con el ágora para discutir problemas y chismorrear.

3 El cambio de la monarquía a la democracia lo iniciaron casi en los mismos años Francia y Estados Unidos. La Revolución Francesa tuvo este propósito, pero se les fue la mano con la violencia que no es compañera de la convivencia. Esta etapa simbolizada por la guillotina acabó en un nuevo imperio, el de Napoleón que no descendía de reyes, pero asumió el gobierno con modelos similares a la monarquía.

4 Sin guillotinas ni degollinas, las 13 colonias que se independizaron de Inglaterra optaron por el sistema democrático que ha funcionado por más de dos siglos exitosamente, al margen de que es la primera potencia del mundo los gobiernos han sido estables y todos los jefes de estado accedieron a esa condición mediante el voto popular.

5 Los países provenientes de las colonias españolas también optaron por la democracia, pero funcionó muy pobremente como lo demuestra a reiterada presencia de dictaduras desligitimadas por la "razón" e la fuerza y no la fuerza de la razón. El autoritarismo "democrático" ha sido una tendencia de nuestros países por los que se consideran poseedores absolutos e la verdad.

6 Decía Montesquieu que más que el gobierno del pueblo es el gobierno de las leyes. Si todos observan las leyes casi desaparecen los conflictos. Las leyes, al establecer que los derechos de una persona terminan donde empiezan los de los otros, no coartan la libertad, simplemente la organizan para no caer en el despotismo ni en la anarquía.

7 Considerando la diferencia como esencial a la condición humana, es explicable que los ciudadanos no estén de acuerdo con determinadas leyes, lo que no les exhonera de su cumplimiento. La ley debe ser cumplida por todos, gobernantes y gobernados debiendo observarlas con mayor énfasis los gobernantes que deben dar ejemplo a las mayorías de ciudadanos comunes.

8 Si se considera que para que funcione la democracia las leyes deben estar hechas a la medida del gobernante, se pondría en tela de juicio el respeto a la diversidad que es esencial a este sistema. Todos somos iguales ante la ley al margen de si nos gustan o disgustan. Frente a los epítetos de su majestad, su alteza serenísima, en una democracia el título es señor. Lo importante es que los mandatarios se comporten como señores.

 

Autor: Claudio Malo - Ciudad Quito

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