Claudio Malo González
cidap1@hoy.com.ec
1 El mundo está blogalizado; la blogalización es alabada por unos y criticada por otros. No se trata de de un error mecanográfico o computográfico. La Real Academia de la Lengua acaba de actualizar su diccionario al incorporar varias palabras, entre ellas "blog", que la define como "Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores".
2 Si la palabra blog está legitimada en la lengua de Cervantes, considero legítimo usar blogalización aunque tenga mucho parecido con su pariente muy cercano: globalización. Aunque suene extraño con matices cacofónicos, no merecería ir a la cárcel de papel alguien que escriba nuestro mundo globalizado está blogalizado.
3 El idioma no es una pieza arqueológica, es parte de la vida y por consiguiente cambia. Se dan nuevas situaciones, formas de pensamiento aparecen nuevos artefactos creados por la insaciable tecnología y para los que se necesita las palabras correspondientes para poder comunicarnos compartir ideas, alabar, insultar, chismorrear, alegrar, matar de rabia.
4 La necesidad de intercambiar ideas, de conocer lo que los otros hacen o deshacen, nuestra insaciable curiosidad ha hecho que la tecnología satisfaga estas ansias tan humanas. La imprenta inventada por Guttemberg (no Vera) fue recibida con aplausos por la facilidad para acceder a ideas y conocimientos escritos por otros y con críticas por los que decían que se ampliaba la posibilidad de difundir ideas perversas.
5 Sin esperar que nos lleguen los libros ni pasivamente recibir información de la radio o la televisión, con aparatitos o aparatejos podemos contar a los otros lo que creemos y recibir inmediatas respuestas. Si antes había que reunirse con grupos de amigos para chismorrear, hoy el chismorreo se ha universalizado ya que puede hacerse en un todos contra todos.
6 Este avance ha recibido críticas ya por los que encuentran lo que no les gusta y no aceptan las diferencias de pensar y expresarse de los seres humanos. Las tecnologías no son ni buenas ni malas; merecen estos calificativos las personas que las usan con propósitos saludables o perversos. Esta explosión de la comunicación sin censura invita a practicar una de las más importantes virtudes del ser humano: la tolerancia.
7 Más allá de las quisquillas y rasgamientos de vestiduras, la blogalización nos invita a organizar nuestras vidas aceptando estos aluviones de comunicación en los que lo bueno, lo malo y lo feo propios de la condición humana se manifiestan. Para los que se consideran perfectos y propietarios exclusivos de la verdad, aceptar esta situación es casi imposible.
Autor: Claudio Malo -







28/Junio/2012 a las 20:23
Artículo sin interés particular. Nulo.