La globalización no perdona y hasta se ha inmiscuido en las faldas. El presidente de Francia, Sarcozy, ha ocupado espacios de punta en la televisión mundial por sus relaciones con una top model que terminó en el séptimo matrimonio amén.
Este affaire se ha globalizado y el que busca primeras páginas de Venezuela, Chávez, parece que le ha imitado y se banderea con una top model norteamericana de enorme fama. Si culmina en matrimonio, el tiempo lo dirá.
Por primera vez en la historia un afro americano en Estados Unidos ha logrado acercarse tanto a la Presidencia de ese país, compitiendo con blancas y blancos. Como lo afroamericano se ha puesto de moda también su modelo tiene esos ancestros.
Si Barak Obama llega a la Presidencia de la primera potencia mundial, no nos extrañaría que en Venezuela ocurra lo mismo, a nivel de primera dama, y la diosa de ébano se bolivarianice. Sería una globalización por dos vertientes. No sé si hablar de antecedentes o coincidencias. Noami Campbell es el nombre de la diosa y las sopas enlatadas Campbell ya se globalizaron hace fuuu.
La televisión no se si se trate de un montaje- nos muestra un despliegue de goteras en el flamante palacio asambleístico que se construyó a marchas forzadas para demostrar eficiencia en el cumplimiento de los propósitos. También el agua tiene sus mandatos. Aún no sabemos de goteras entre los asambleístas.
Sin honores, dianas ni lamentaciones, el Congreso fue enterrado, por lo menos temporalmente. Función esencial de esta institución es hacer leyes. La Asamblea ha asumido esta tarea, pero para no contaminarse con el ex poder legislativo, las llama mandatos. Finalmente tienen el mismo propósito y obligatoriedad.
La educación del país debe hacer frente a un grave problema: las travesuras del niño. De tiempo en tiempo nos agua la fiesta y nos inunda hasta la coronilla. Debe buscarse algún tipo de centro educativo para estos niños díscolos que hacen tantas aguas en lugares no permitidos.
La llaga de las universidades se ha endurado de manera que ya no se pone el dedo. En las de nuestro país se da lo bueno lo malo y lo feo en estos centros docentes. De labios para afuera, todos dicen que deben suprimirse las estafosas, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Se podría argumentar que todos los ecuatorianos tienen derecho a títulos superiores, incluidos los mediocres que no tienen por qué ser discriminados. Un importante número de universidades ecuatorianas está hecho a esa medida y favorecen a los pobres de talento.
Hora GMT: 21/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Claudio Malo González
