Por Claudio Malo González
¿Qué es patrimonio? Lo contrario de matrimonio diría un despistado o el matrimonio del padre. Si dijera la porción conyugal del padre, se acerca más porque ya entra en juego el dinero del que cada socio matrimonial participa en virtud del contrato celebrado, aunque no sea oleado y sacramentado.
Por prepotencia machista, en la gramática española patrimonio y matrimonio son de género masculino. No estaría mal que en los próximos documentos oficiales, en homenaje a la equidad de género, se escriba el patrimonio y la patrimonia y el matrimonio y la matrimonia.
¿Qué diría la Real Academia de la Lengua? Importa un comino o una higa. Las innovaciones se realizan dejando atrás un pasado que encarna todos los males ante un futuro que encarna todos los bienes.
Me despisté, la palabra patrimonio rondaba en mi cabeza rememorando que Quito fue declarado Patrimonio Cultural de la humanidad hace 30 años por la Unesco, siendo una de las pioneras del mundo en esta distinción.
Para los juristas y economistas patrimonio está indisolublemente vinculado con dinero, lo que podría llevar a plantearse la pregunta: ¿Cuándo cuesta Quito? Pero la palabrita cultural rompe esta prosaica interpretación. La cultura no tiene valor.
Para algunos no tiene valor porque no sirve para nada. No faltan quienes creen que los que se dedican a actividades culturales son parásitos que no producen y solo consumen. Para otros porque no es cuantificable en vil metal lo que proviene de la creatividad inmaterial del ser humano.
El patrimonio cultural no es gratis ni tiene un valor como el de una cuenta bancaria. El patrimonio cultural es el resultado de tenaz y permanente esfuerzo de quienes, a lo largo de los siglos, elaboraron bienes de diversa índole sin el ánimo de engordar chequeras o chaucheras antes de la banca.
El patrimonio cultural se da porque hay gente que se siente gratificado ante la presencia del pasado en el presente y en lugar de demoler "mamotretos y vejestorios" para construir edificios rentables sacan pecho porque su ciudad muestra dignidad avalada por los siglos.
Además de la magnificencia de sus antiguas edificaciones, en Quito se ha logrado un sorprendente equilibrio con el entorno físico. La montaña, que es patrimonio natural, contrasta armónicamente con sus iglesias, calles y viviendas.
En Quito no han sido declaradas patrimonio cultural algunos de sus templos, sino la ciudad. Cada una de las casas en las cuestas, bajadas y recovecos por sí sola puede no ser patrimonio, pero su conjunto lo es y con sobra de méritos.
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Hora GMT: 11/Septiembre/2008 - 05:05
