Por Claudio Malo González
A los EEUU le esperan días negros. Blancos con alma negra abusaron de los vicios del capitalismo poniendo a ese país en condiciones críticas y haciendo que se sobreordeñe a la gran vaca del estado para pagar las calaveradas de los Wall Street Boys.
Pero ya llegó un negro con alma blanca que sacará adelante a ese país y le devolverá su solvencia, además de ofrecer a todos los ciudadanos, al margen de fortuna, color de la piel o nacionalidad, acceso a servicios fundamentales como salud.
El crack de los años treinta fue como un terremoto, pero llegó un presidente demócrata, con limitaciones físicas, que superó los resultados de una visión enceguecida por el dinero, mejor dicho por el afán de acapararlo sin poder gozar de él.
Con las debidas diferencias, la historia se repite. El tiempo dirá si Barak Obama logra un éxito similar al de Franklin Delano Roosevelt. Hay muy serias esperanzas.
La democracia, como todo lo que sale de la creatividad humana, tiene vicios e incoherencias. Si juzgamos con la visión de nuestros días, absurda una democracia en la que un importante sector de seres humanos carezca, amparados por la ley, de todos los derechos: la esclavitud.
El hijo de un leñador del estado de Illinois, Abraham Lincoln, corrigió esta injusticia. Los prejuicios raciales estaban tan enraizados que la única guerra civil de ese país se produjo por esta causa.
Lincoln fue oriundo de Illinois, Obama fue elegido senador por ese estado; ¿coincidencias?
Los esclavos fueron liberados pero, en varios Estados, sujetos a una serie de restricciones en el ejercicio de ciudadanía, es decir limitados en derechos. Martín Luther King, con un sistema pacifista al estilo Gandhi, hace 50 años consiguió grandes avances eliminado los discrímenes legales.
La democracia puede corregir los defectos haciendo que las declaraciones legales se hagan realidad. Superando prejuicios, acaba de ser elegido presidente un ciudadano negro en un país en el que la población blanca es del 80%
La democracia radica en la oferta que el Estado hace de oportunidades para todos, si algunos las aprovechan y otros no, escapa a los planteamientos del sistema. Obama no nació en cuna de oro pero aprovechó lo que ese país le ofrecía y llegó a la más alta dignidad.
Más allá del éxito electoral, la elección de este presidente es el triunfo definitivo sobre fuertes prejuicios y es una consolidación del sueño americano en el sentido de que ofrece las oportunidades a todos para salir adelante.
En la democracia, obras son amores y no buenas razones.
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Hora GMT: 06/Noviembre/2008 - 05:03
