Marcha en Quito

Miembros de la fundación Jóvenes contra el Cáncer marcharon, ayer en Quito, hacia el Ministerio de Salud para exigir atención prioritaria. Alrededor de 50 personas, unos con bolsas de suero colgando de sus brazos, otros con tapabocas, jóvenes en sillas de ruedas, caminadores y muletas, esperaron más de una ahora al ministro, David Chiriboga, que nunca los atendió
Según el director de la fundación, Gustavo Dávila, el ministro los había citado a las 16:00 para atender sus pedidos de "tratamiento oportuno, apertura de los hospitales y más doctores oncólogos".
"Lo que nosotros pedimos es que se nos atienda prioritariamente, la mayoría somos personas de escasos recursos y no estamos en capacidad de pagar un tratamiento privado, queremos que nos den apertura no solo en hospitales públicos sino en privados", indicó Verónica Changoluisa, quien tuvo cáncer hace un año.
A las 16:30, un trabajador del ministerio les informó que Angélica Andrade, de la Subsecretaría de la Protección Social en Salud del Ministerio de Salud Pública, los iba a atender a cambio del ministro, razón por la cual decidieron cerrar la calle.
Luis Garzón,un joven de 23 años con Leucemia Linfoblástica Aguda, soltó sus muletas y se acostó sobre el asfalto, deteniendo el tráfico de la calle República del Salvador.
"Nuestra enfermedad no puede esperar, yo habría tenido que entrar a quimioterapia pero no he podido entrar porque no hay camas, he estado esperando semanas... igual la medicina, me ha tocado comprar a mi aveces porque es muy cara" contó la joven con Leucemia, Johana Ortiz, quien ese mismo día cumplía 26 años.
Bryan Leon, un joven de 17 años con leucemia y sinusitis crónica, asegura que lleva un mes pidiendo cita con el otorrinolaringólogo, pero aún no lo atiende. "Mi enfermedad sigue avanzando y mi estado ha empeorado,me duele la cabeza, debería haber más prioridad para los chicos con cáncer", dijo.
Después de unos minutos, personal del ministerio bajó a decirles que sí los iba a atender el ministro, pero solo cuatro o cinco personas debían entrar. "O todos o ninguno, cómo vamos a decidir quién entra si el dolor de todos es válido", asevero Dávila. Sin embargo el ministro no cedió y los miembros de la fundación se quedaron a la intemperie.
A las 17:30 cansados e indignados, los jóvenes contra el cáncer se fueron marchado por la avenida Naciones Unidas, coreando "El cáncer no espera y no esperara".
Su último recurso es ir al palacio de Carondelet y pedirle al presidente, Rafael Correa, que atienda sus demandas de atención oportuna.





