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Dos cadáveres yacían boca abajo a la entrada de la farmacia. Los otros seis estaban dentro del local; uno de ellos era de un cliente que había ido a comprar pañales para su hijita; otro, era de un mensajero

El resultado del operativo realizado en el local de la farmacia Fybeca ubicado en la ciudadela Alborada (norte de Guayaquil) fue de ocho muertos, tres desaparecidos y una detenida.
Los fallecidos eran Carlos Andrade Almeida, Guime Córdova Encalada, José Cañar, Jazmanil Rosero, Raúl Salinas, Miguel Quisphe, Richard Tello y Genny Aguilar. El primero había acudido a comprar pañales para su hija de pocos meses de edad y el segundo era mensajero del establecimiento. Los otros supuestamente eran miembros de una banda de asaltantes.
En el operativo, fue detenida Seydi Vélez Falcones y desaparecieron Johnny Gómez Balda, César Mata Valenzuela y Erwin Vivar Palma. Era el miércoles 19 de noviembre de 2003.
Testigos recuerdan que alrededor de las 07:15 hubo un intenso movimiento en el sector y, enseguida, se escucharon disparos; algunos creyeron que se trataba del robo de un vehículo de lujo.
Todo había pasado rápidamente. Poco después, se observó en el estacionamiento, frente al ingreso de la farmacia, dos cadáveres junto a un vehículo Honda Civic GIT-430, reportado como robado. Ambos yacían boca abajo, con señales de disparos en la espalda.
Dentro de la farmacia, yacían otros seis cuerpos: dos estaban en posición boca arriba y cuatro, boca abajo; junto a uno de los cuerpos había una granada (las investigaciones determinaron que el artefacto fue colocado por la Policía).
En el operativo, participaron 19 policías en servicio activo y el ex agente Érick Salinas (había sido separado de la institución por ocultar información a sus superiores). Él capturó a Johnny Gómez Balda, a quien se lo vio con el rostro cubierto con la camiseta blanca que se había puesto ese día, en una foto que publicó El Universo.
A los detenidos los llevaron en un Nissan Pathfinder rojo, según declaró Seydi Vélez, quien dijo haber visto "a un hombre gordo con el rostro cubierto con una camiseta roja, y luego subieron a otro con el rostro tapado con una camiseta blanca". La mujer manifestó que ese día fue a la farmacia con su tío, Erwin Vivar Palma, para pedir trabajo; no se volvió a saber de él luego del operativo.
Dos días después del suceso, familiares de Gómez Balda y de César Mata Valenzuela denunciaron sus desapariciones en el Comité Permanente de los Derechos Humanos (CDH).
La esposa de Johnny Gómez Balda, María Dolores Guerra, contó que el día de los hechos, a alrededor de las 19:15, su marido la llamó al celular para decirle: "Mija, estoy en los patios de la PJ (Policía Judicial) metido en un carro rojo, ven, entra hasta el fondo, me van a matar...". Luego. le dijo: "Mija, me van a matar. Hagan bulla".
Iván Estalin Mata, hermano de César Mata, también recibió una llamada: "Estoy detenido en la PJ, al fondo. Haz bulla, que me van a matar". Fue la última vez que oyó a César. (CHM)
Los policías dijeron haber estado 'de paso' por el lugar de los hechos
El jefe del operativo, mayor Eduardo González, señaló que él y otros oficiales se encontraban de patrulla esa mañana y que, al pasar por el lugar de los hechos, repararon en la sospechosa presencia del automóvil Honda Civic estacionado al pie de la farmacia con varios ocupantes; por esa razón, decidió solicitar el apoyo de otras unidades. Eso constaba en el parte policial elevado al jefe de la Policía del Guayas de esa época, coronel Fausto Flores.
Posteriormente, en declaraciones a la Fiscalía, afirmó que él y los hombres a su mando se dirigían a la ciudadela Las Orquídeas "para hacer un acercamiento a la fuente", es decir, a entrevistarse con un informante que les había ofrecido entregar datos sobre uno de los delincuentes más buscados.
Los otros policías que participaron en los hechos rindieron versiones parecidas. (SR)
'No se racionalizó el uso de las armas'
la inspectoría de la Policía estableció que no hubo enfrentamiento entre delincuentes y policías
El justificativo de que los policías y los agentes respondieron con fuego porque se produjo un enfrentamiento fue desmentido por la Inspectoría General de la Policía.
El 2 de diciembre de 2003, el entonces inspector general, Marcelo Vega Gutiérrez, presentó el informe de una investigación técnica sobre lo ocurrido en la farmacia Fybeca.
En lo esencial, señalaba que no hubo el supuesto enfrentamiento entre delincuentes y la Policía, y que el mayor Eduardo González no pertenecía al comando local y actuó sin conocimiento de los mandos jerárquicos de la institución.
Otro aspecto destacado del informe establecía que hubo mal procedimiento de los agentes, pues no se racionalizó el uso progresivo de la fuerza y de las armas; tampoco se explicó la participación del civil Érick Salinas en el operativo.
El informe de la Inspectoría también señaló que no hubo autorización de los mandos policiales para el operativo realizado en Fybeca. (SR)
'Disparan en la espalda y rematan en el piso'
El Comité de los Derechos Humanos y la Comisión de Control Cívico de la Corrupción (CCCC) integraron una veeduría para el seguimiento del caso.
Entre otras conclusiones de la Veeduría, presentadas el 5 de febrero de 2004, se establece que "las armas de los supuestos delincuentes no fueron disparadas", que "la mayoría de las víctimas recibió disparos por la espalda", que "jamás existió enfrentamiento armado: unos fueron disparados mientras tenían los brazos en alto, en señal de rendición, y otros fueron rematados en el piso...". (SR)





