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"Mi revolución es sin el dopaje"

Publicado el 21/Abril/2008 | 00:00

El ex deportista vino al país para coordinar el arribo del equipo cubano que se entrenará en Ecuador

"De niño, mis padres me decían campeón aunque no había ganado nada. Eso me dio confianza”, contó a este Diario el ex campeón olímpico de salto alto Javier Sotomayor, un referente obligatorio para los atletas cubanos.

Cuéntenos sobre sus inicios deportivos.

Comencé a los 10 años en mi pueblo natal. Debido a mi talento me gané una beca deportiva en la que perfeccioné mi estilo en cuatro años. Sin embargo, reconozco que al principio me daban miedo las alturas y no quería practicar salto alto, pero paulatinamente me dí cuenta que esta disciplina era mi fuerte y cuando logré saltar dos metros perdí el temor.

¿Cuáles fueron los momentos más difíciles de su carrera profesional?

La muerte de mi primer entrenador José Godoy, en 1990. Fue muy triste, pero la acusación de un supuesto dopaje por consumo de cocaína en los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá), en 1999, fue lo más complicado que tuve que afrontar

¿Cómo asume la acusación en la actualidad?

Eso me afecta en los presentes días, porque jamás en la vida he utilizado sustancias prohibidas para lograr buenos resultados. A largo de mi trayectoria me hicieron muchas pruebas sorpresa de antidopaje en mi casa, aeropuertos, hoteles o en las competencias, y siempre salió negativa.

¿Sintió persecución entorno a este tema?

No tanto así, pero considero que soy uno de los atletas al que más le han realizado esa clase de chequeos con alrededor de 100 pruebas de control antidopaje alrededor del mundo.

¿Quien le apoyó en esos momentos difíciles?

El Gobierno de mi país, las autoridades deportivas, la gente de Cuba y otros países. La confianza de Fidel Castro y mis compañeros de equipo fue fundamental para superar ese momento y ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos Sidney 2000.

¿Cuál es la satisfacción más importante que ha tenido en el deporte?

La entrega del premio Príncipe de Asturias del deporte en 1993 fue uno de los galardones más hermosos que he recibido. También el hecho de haber sido deportista es algo que me llenará por siempre, porque me ha dejado muchos conocimientos y amistades.

Se dice que usted ganó un Ferrari en una competencia y lo vendió para comprar tres guaguas (buses) para donarlos a La Habana...

No, fue un Mercedes Benz en 1994, y que lo manejo hasta ahora, pero los $38 mil que me dieron de Asturias los doné a la Escuela Superior de Perfeccionamiento Deportivo en Cuba.

Es verdad que a los 19 años se fue tras las caderas de una bella mujer con quien bailó una noche y...

En esa época estaba en Santiago de Cuba, una de las tierras más “calientes” de mi nación con bonitas muchachas. Es verdad que sucedió algo con ella, pero al otro día salté 2,36 metros en una competencia y rompí la marca mundial, categoría Júnior.

¿Esa experiencia le ha traído críticas?

De ninguna manera, pero no recomiendo a los atletas que lo hagan. Sin embargo, considero que nadie es un “santo” en este mundo y tampoco está exento de hacerlo.

¿De qué forma evalúa las deserciones de atletas cubanos, especialmente para ir a EEUU?
Cada persona es libre de tomar sus propias decisiones y creo que esa situación no ha repercutido negativamente. Los que han desertado de mi nación son deportistas que se encuentran en su mayoría en un segundo nivel de competitividad internacional.

¿Cuándo saltó por última vez?

El año pasado en República Dominicana e hice 2,20 metros. (DBC)


Hora GMT: 21/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

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