Utilizar un abrelatas, tomar unas tijeras para cortar un pedazo de tela, trazar una línea con una regla o simplemente persignarse pueden ser tareas tan sencillas para cualquiera... no tanto para quienes se manejan con la mano izquierda como la más hábil.
¿Y qué piensa de leer un periódico "de revés", es decir, de atrás para adelante?
Pues bien, esa es la propuesta editorial que MetroEcuador, con sus diarios Metrohoy (en Quito) y Metroquil (en Guayaquil) llevará este lunes 13 de agosto a todos su lectores.
Contará con editor invitado de lujo para esta edición, el ecuatoriano Andrés Gómez Santos, el campeón del torneo de tenis Roland Garros 1990 gracias a su potente y efectivos golpes de zurda. Con ello Metro también dará un fuerte golpe de impacto tanto en la lectura como en sus propuestas de marketing y publicitaria innovadoras.
Marisol Fraga, gerente de marketing del grupo Metro en Ecuador, afirma que "este es un producto 100% marquetinero, además de ser un homenaje para los zurdos, yo mismo que soy zurda me siento identificada con este producto".
Agrega que a través de todos estos esfuerzos "de temas que no son comunes estamos abarcando a un grupo importante de gente, podemos explotar la marca con cosas cien por ciento novedosas, con cosas frescas, distintas, juveniles".
El diario se leerá este día de atrás para adelante, y los avisos publicitarios cambiarán su orden preponderante. Además, a lo largo del diario, sin olvidar los temas noticiosos del día, habrá varios temas relativos a los zurdos.
"Esta es una propuesta que solo diarios como Metro lo pueden hacer, pues nos desmarcamos de aquellas figuras clásicas y rígidas del diseño y la diagramación. Nuestra apuesta es creativa, buscamos sorprender a los lectores y a nuestros anunciantes con calidad y calidez", asegura sobre esta edición el Director Editorial de Metro Ecuador, Vicente Tagle León.
Es que en este mundo pensado solo para quienes se llama 'diestros', aquellos que son zurdos encuentran muchas dificultades para adaptarse en el día a día.
Empezando por el hogar mismo, advierte Mónica Navarrete, psicóloga de familia, encontramos que a los zurdos se les pone limitaciones. "He tenido casos en que las madres traen a los chicos por 'dificultades' de sociabilidad, simplemente porque no quieren tomar el lápiz o la cuchara con la mano derecha. El problema no son ellos, son los demás que no aceptan que ser zurdo es algo normal".
Tan normal es que se cree que al menos el 10% de la población es zurda. En Ecuador no existen cifras al respecto, pues nunca se ha hecho un estudio o censo sobre aquello.
Fernando León, ingeniero civil, es un ejemplo de las dificultades que enfrenta una persona que se maneja con la izquierda como su mano más hábil.
Por su profesión -dice- encontraba muchos problemas con cosas tan simples como trazar una línea recta. "Yo debía fabricar mi propia regla y numerarla de manera ascendente de derecha a izquierda, para poder trabajar con las rectas".
Sin embargo, a diferencia de otros zurdos, Andrés Gómez nunca se ha complicado la vida.
Mientras revisa el contenido periodístico para la edición especial (de la cual fue su editor invitado), cuenta con soltura algunas experiencias a lo largo de sus 52 años, obviamente relacionadas con una condición que lo hace diferente a la mayoría: ser zurdo.
Ni las palancas de cambio de los autos ni el baile han representado problemas. Es más, entre los pocos inconvenientes que ha tenido que superar, revela, están las chapas de las puertas y, curiosamente, rivales zurdos en la cancha de tenis.
"Para mí lo natural era jugar con diestros, en cambio el enfrentar a un zurdo me obligaba a acomodar mi juego", explica Gómez. Y es que según el único excampeón de un Grand Slam de tenis que ha tenido Ecuador, todo "es cuestión de adaptabilidad al mundo en el que vives". Es
más, tan desapercibido para él es ser zurdo que recién en la charla se dio cuenta de algunas de las complicaciones para los izquierdos. Gómez reconoce que hay varios mitos sobre los zurdos que no son ciertos.
"Al menos las matemáticas no van conmigo", afirma en torno a la supuesta capacidad numérica de sus pares, y sobre la política. "eso es otra cosa". (METROQUIL)






