Por José Samaniego Ponce
No, las noticias no son buenas para 2009. Por todos los frentes se anuncia la inminente presencia de una tormenta que puede tomar proporciones imprevistas. Hasta el propio presidente de la República ha reconocido, luego de declarar hace no más de seis meses que la economía ecuatoriana está blindada, que el próximo año será muy duro, que "habrá sudor y lágrimas" (espera que no haya sangre), y que la economía será fuertemente afectada por la recesión. La revista Gestión tituló uno de los artículos del tema central de su entrega correspondiente a noviembre de 2008 "De la burbuja al pánico" "Al borde del colapso financiero". De su parte, Perspectiva, la revista económica del IDE, encabeza la edición de diciembre con el título "Turbulento 2008, negro 2009: escenarios y propuestas"; en tanto que la consultora económica Multiplica afirma: "Estabilidad económica del país y dolarización en jaque", por la crisis financiera internacional y por la política del Régimen. Es lo que además varios sectores productivos han anunciado el último fin de semana. Primero fue la banca, luego la Federación de Cámaras de Comercio y el pasado lunes el gremio que agrupa a los industriales ecuatorianos. Los tres, además de todos los analistas económicos nacionales e internacionales, alertan respecto a la magnitud de la crisis económica internacional, de su impacto en la economía ecuatoriana y sobre la necesidad de que el Gobierno ecuatoriano revise, rectifique y redireccione la política económica interna.
Es que la economía ecuatoriana es altamente dependiente del entorno internacional. Y lo más grave es que, siendo así, no ha tomado las medidas necesarias para reducir el impacto de ese entorno adverso en la economía doméstica. Por el contrario, ha adoptado sistemáticamente actitudes y decisiones de política económica que atentan contra todo principio de defensa de la estabilidad interna, ha eliminado todos los instrumentos que podrían paliar los choques negativos provenientes de un turbulento mercado internacional. Alertar y prevenir no son sinónimos de desestabilizar o crear pánico. Basta con analizar los indicadores económicos básicos para deducir que la crisis se precipita y que ello debe forzar a un cambio profundo en la actitud económica de la sociedad: se debe ahorrar en lugar de gastar, se debe tener una actitud austera y prudente en el manejo de los recursos, se deben buscar líneas de financiamiento alternativas para superar la reducción de las fuentes tradicionales, se debe adoptar una posición de enfrentar la escasez y no seguir viviendo en la abundancia artificial de los últimos meses, se debe adoptar una actitud de humildad y dejar la soberbia destructiva. Y así como se reclama un cambio en la actitud de la ciudadanía en sus decisiones económicas, los sectores económicos también exigen un cambio en la política económica del Gobierno, porque lo que está en juego aquí es el país y el bienestar de la población. Disfrutemos hoy de la Navidad con la actitud de mesura que reclama una coyuntura que se oscurece con la velocidad de un atardecer en invierno.
samaniego@hoy.com.ec
Hora GMT: 24/Diciembre/2008 - 05:09

29/Diciembre/2008 a las 09:09
Bueno su articulo Sr. Samaniego, especialmente en lo referente a la actitud que debe de manejar el Gobierno frente a la crisis: austeridad y eficiencia en el gasto, ademas, transmitir confianza a los actores economicos del pais en las politicas que implemente, para paliar la crisis, que se viene y dura!