Por Segundo E. Moreno Yánez
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Aunque en el siglo XVI, la espiritualidad erasmista ejerció importante influjo sobre los letrados católicos, y las normas tridentinas de la "Contrarreforma" recortaron costumbres consideradas "paganas" asociadas a las fiestas locales, estas reformas no afectaron sustancialmente a la estructura de la religiosidad local, la que ha sobrevivido en muchas fiestas, procesiones, peregrinaciones a santuarios y devociones a numerosos santos y vírgenes. La piedad popular ha elaborado una imagen de los santos transidos de bondad frente a un Dios distante, severo, y castigador, con rasgos de verdugo justiciero, cruel y terrible. "Es otro dinamismo compensatorio que puede explicarse de la siguiente manera, explica Luis Maldonado ("Para comprender el catolicismo popular", Estella, 1990).
Existe una larga tradición anterior al cristianismo que ignora el espíritu de reconciliación y perdón plenos. Por el contrario, denota una extraña alegría por la venganza frente al mal, frente al pecador". El error de esta corriente es proyectar la concepción de la justicia humana sobre la divina.
La justicia humana está representada bajo el signo de la balanza, sopesando las obras buenas y las malas. Al mal corresponde el castigo y al bien el premio. Concluye Maldonado: "Predomina aquí una teología de las obras, de la ley, no de la gracia"; pues, "la imagen de Dios que aquí subyace parece asemejarse más a la de una divinidad pagana que a la del Dios de Jesús presente en el Nuevo Testamento".
Para el pueblo ecuatorial es fácil explicar las epidemias, plagas, desastres económicos, inundaciones y sequías, erupciones volcánicas, terremotos y otras calamidades públicas (los "malos gobiernos"), como castigos del "juez supremo". No obstante, antes se acudía a los votos y promesas, al compromiso de celebrar una fiesta en honor de algún santo; hoy, con la misma o mayor devoción, se acude al candidato que asegura resolver los litigios, que ofrece óbolos caritativos en lugar de trabajo, que presume de "Señor de la Justicia".
Las procesiones y peregrinaciones se han transformado en "marchas" políticas, bailes y visitas domiciliarias; los hábitos de las "hermandades" en camisetas de campaña; los estandartes de las cofradías en banderas con colores psicodélicos, los azotes de los penitentes en látigos que fustigan al enemigo político. No faltan frustrados inquisidores de confesionario que, cual trompetas apocalípticas, proclaman, aun antes de emitir sentencia, espantosos castigos para sus quiméricos enemigos, inculpados del crimen de moda: la "corrupción".
Bajo el disfraz de "mesías apocalípticos", los políticos han transformado al pueblo en autómata humano. Se cumple la sabia afirmación de Erich Fromm ("El miedo a la libertad", Barcelona, 2004): "La desesperación del autómata humano es un suelo fértil para los propósitos políticos del fascismo".
Hora GMT: 25/Marzo/2009 - 05:05

25/Marzo/2009 a las 07:46
Hacer un diagnóstico del alma es una tarea difícil, muchas veces dolorosa. En este caso el señor Moreno la hace con practicidad. Poner la esperanza de mejorar y de obtener las necesidades satisfechas en las autoridades y en los candidatos no es sabio. Ponerlas en Jesucristo es la única opción verdadera. Ojo, no es religión lo que nos llena, no es costumbre, ni fe. Nada menos que la entrega a una relación con el Dios del universo que entregó a su Hijo para que muera en nuestro lugar, será solamente decepción.
25/Marzo/2009 a las 11:07
Las alegorías grotescas a las que acostumbró la iglesia a los habitantes de estos lares del planeta desde hace siglos, con el fin de salvar a las almas pecadoras o no ya que solo ellos tienen la balanza que decide el cielo o el infierno, se han visto desde siempre en el plano de la política desde que somos república, ya nos referimos a la historia con las arbitrariedades del "Santo del Patíbulo", con el grotesco asesinato de Eloy Alfaro, ya nos acercamos a las últimas décadas en que ciertos partidos políticos incluyen en sus nombres el de "Cristiano", "Cristiana" (PSC, UDC), pero los fines han sido los mismos: tratar de salvaguardar los bienes malhabidos con la careta de religiosidad con la que han engañado siempre a los fieles crédulos en los signos y palabras que aducen cristianismo; hace poco un candidato se arrodillaba con una Biblia Mormona y fue grotesco el sainete que reprobó el pueblo. Pero categorizar en ese ámbito el uso de camisetas y banderas, como dice el editorialista, es tratar de generalizar ese mal de siempre, tratando de adjetivizar a la nueva corriente ganadora con una frase lapidaria: ("La desesperación del autómata humano es un suelo fértil para los propósitos políticos del fascismo").
Los fascismos que ha vivido la humanidad han sido siempre de derecha y se han escudado en la Cruz, y en su nombre han cometido los mas execrables crímenes y han sometido a los pueblos a las mas horribles arbitrariedades. (Alemania-Hitler, Italia-Mussolini, España-Franco, Argentina-Dictaduras, Chile-Pinochet), entonces tratar de torcer la realidad política actual con algún fin que induce a sospechas, es utilizar las mismas armas que critica Moreno.
25/Marzo/2009 a las 11:23
Felicidades al periodista por ese exquisito y culto articulo que cual iceberg nos permite vislumbrar un poderoso mensaje implicito. Generalmente en momentos de aguda crisis sugen lideres, que se los define como carismaticos, palabra para mi temible, cuando la asocio a personajes historicos que paralizaban a las multitudes, las manipulaban y hasta las llevaron a inmensos mataderos,o la ruina economica, hechizados por un futuro luminoso que nunca llego, entonces recuerdo a figuras como Mussolini, Hitler, Stalin, Mao,Fidel Castro, los Kin de Norcorea, a los que se unen una nueva oleada de carismaticos que no ocultan su pretension de momificarse en el poder, y se los halla por todos los rincones de la tierra..
25/Marzo/2009 a las 13:42
El problema de la libre expresión es que algunos ya no tienen que decir y empiezan on ridiculeces como "Los fascismos que ha vivido la humanidad han sido siempre de derecha". Obviamente. Y los comunismos que ha vivido la humanidad han sido siempre de izquierda. Y el agua tibia siempre ha sido ni fría ni caliente.
Hay que esforzarse para pensar. "Sí se puede"