Por Francisco Rosales Ramos
rosales@hoy.com.ec
Tan pronto se instala el nuevo Gobierno, se convoca a consulta para una Asamblea Constituyente que redactara una nueva Carta Política. Se eligen los asambleístas; en la preparación, participan asesores españoles; la Constitución detallista y reglamentaria se aprueba en referéndum, prevé la reelección presidencial; se realizan nuevas elecciones en las que triunfa el jefe de Estado en ejercicio, con evidente ventaja publicitaria, y al nombre del Congreso se lo sustituye por el de Asamblea Nacional.
Se toman distancias en las relaciones con los Estados Unidos, se cuestiona a los organismos internacionales como la OEA, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo y se inician o estrechan relaciones con Irán, Rusia y algunas naciones asiáticas. Se crea la Alba y se ingresa entusiastamente a formar parte de ella junto con países geográficamente distantes, como Nicaragua, Bolivia y algunos paraísos fiscales del Caribe.
Se cuestiona persistentemente a los medios de comunicación, periódicos, televisoras y radios, acusándoles de defender exclusivamente intereses particulares y distorsionar la información. Se propone una ley para el control de los medios, según la cual el Estado tendrá en definitiva la facultad de juzgar los contenidos y aplicar sanciones, que incluyen el retiro de las concesiones para el uso del espectro radioeléctrico por supuestas violaciones de normas o derechos de terceros. Los medios deben proporcionar información "veraz, verificada, oportuna, contextualizada y plural", según criterio del ente de control estatal.
La economía depende fundamentalmente de la inversión pública. Se tolera a los empresarios privados, aunque se los hostiliza de manera permanente, se les ridiculiza en las intervenciones públicas y se les acusa de perseguir exclusivamente el lucro personal e incumplir normas legales fundamentales. Los subsidios no focalizados llegan a una parte importante de la población que termina dependiendo del favor estatal. Se lleva a cabo una agresiva compra de armamento y equipo bélico de nuevos proveedores como Rusia, la India y la China.
No importa que ello complique seriamente la logística y el mandamiento, lo ideológico tiene prioridad.
Se generan condiciones de conflicto con Colombia al punto de romper relaciones diplomáticas y establecer restricciones al intercambio comercial. Se busca situar a ese país en una suerte de tenaza norte-sur y no existe límite para generar situaciones de conflicto que dificulten el restablecimiento de relaciones diplomáticas Ecuador-Colombia, como la orden de prisión para el ex ministro de Defensa de ese país y el comandante de las Fuerzas Armadas, el regalo de aviones Mirage y la revelación de actos de espionaje realizados por la DAS colombiana. ¿Cualquier parecido es mera coincidencia, como se hace constar en ciertas películas? O son políticas comunes del socialismo del siglo XXI.
Hora GMT: 09/Noviembre/2009 - 05:08

09/Noviembre/2009 a las 04:17
Analizar las cosas de manera vacua da lugar a la percepción de diferentes realidades. El señor Rosales, indudablemente, apunta muchas políticas en común de los instigadores del “socialismo del siglo XXI”. Y el argumento del señor Rosales se ve respaldado por la actitud autoritaria –y a menudo infame- de gente como Correa, Chávez y el resto de su séquito.
Pero da la casualidad que los gobiernos del socialismo del siglo XXI no son los únicos que tienen actitudes autoritarias. Aquí va el extracto de un despacho de la agencia Efe con relación a la libertad de prensa en Colombia: “Hubo 89 violaciones a la libertad de prensa en el semestre", subrayó Mario Acevedo, del Diario de Magdalena de la ciudad colombiana de Santa Marta, al leer el informe sobre su país ante los delegados de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reunidos en la capital argentina. En este sentido, destacó que siguen vigentes "las interceptaciones telefónicas ilegales" de organismos de seguridad que responden a la Presidencia de Colombia y tienen como blanco a periodistas, miembros de la Corte Suprema y dirigentes políticos de la oposición.
Sí señor Rosales, eso ocurre en Colombia, donde el señor Uribe también se va a reelegir por tercera ocasión.
Habrá que recordarle al señor Rosales que la pobreza no apareció con los gobiernos de Correa o Chávez. Los niños mendigando por las calles ya existían hace una década, igual que el desempleo y la corrupción. Lo que usted tendría que cuestionarles a los gobiernos del socialismo del siglo XXI es por qué, si estamos cambiando de modelo económico, subsisten las misma taras del pasado.