Lula y Bachelet no son sobrinos del Tío Sam, pero tampoco de ningún otro Tío, llámese Evo, Hugo, Daniel o Mahmoud
Por Xavier Neira Menéndez
ppviche@hoy.com.ec
Es recurrente la mentalidad punitiva de quienes ejercen el poder. A la política antimedios, antidoras, antisocietaria, anti-Ciadi, que el fondo de reserva lo entregue el IESS pues según los alza manos- el patrono se lo puede robar, el tributo del 1% a la salida de divisas, la "Ley de Seguridad de Estado", el castigo a los gobiernos seccionales eficientes que propone la ley de "organización territorial", y tantas otras aberraciones, se suma el decreto que restringe a los contratistas públicos.
Se impone un ejercicio de reflexión y autocrítica acerca de esa mentalidad punitiva tan propia de quienes se consideran izquierdistas y actúan basados en prejuicios. ¿No sienten aún el peso de la realidad? Ancestralmente, la actitud que ante la riqueza tienen los gobernantes izquierdistas latinos es diametralmente opuesta a la de los gobernantes del primer mundo, en especial, anglosajones. Para estos, la riqueza es lo que "no está" y, por ende, hay que crear. Es lo que falta por hacer. Por eso -y para eso- el agente de ese cambio no es el Estado sino el individuo para quien se instituye el marco legal como parte de la ilimitada capacidad reguladora del Estado. Para casi todos los gobernantes autodenominados izquierdistas, la riqueza es algo que "ya está creado y existe", y lo que hay que hacer es distribuirla, y para eso qué mejor que papá-Estado le dé a cada cual lo que le corresponde. Es el concepto colectivo de las cosas, pues la izquierda retrógrada sostiene que quien acumula demasiada riqueza atenta contra la justicia pues "priva" a los demás de aquella, ya que si alguien gana es porque "otros pierden". Es la lógica fundamentalista del socialismo. El Correa empresario reprendió a Rafael al decirle: "tu discurso no impacta tú ganas en Guayaquil si dices prometo no joder a los empresarios y nada mas" (El Universo 21-06-09); mientras que para el Correa estadista (¿o estatista?), el modelo debe ser solidario, sometiendo al mercado al interés público y no al "capricho" de los pelucones. En cambio, socialistas pragmáticos como Lula, Bachelet, etc. gobiernan exitosamente. No son sobrinos del Tío Sam, pero tampoco de ningún otro Tío, llámese Evo, Hugo, Daniel o Mahmoud
En el norte, el empresario es considerado generador de riqueza. En el sur, el empresario genera solo sospechas y es motivo de persecución. Es la sensación a la que me referí en: "¿Por qué el odio a empresarios?" (Hoy, 26-11-07). Entonces recordé que el "cambio de época" no era como lo ha entendido la "revolución ciudadana", sino como expresó el francés Jacques Attali cuando postuló humanizar el capitalismo para que el empresario combine rentabilidad con solidaridad en el marco de una democracia que respete las libertades. ¡Cuanta razón tenía Santayana cuando decía (1905) que los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo!
El industrial, agricultor, banquero o comerciante es generador de empleo, producción y riqueza. Ellos también son "patria". Mientras se los hostilice y achaque se irán -al igual que los migrantes- convencidos de que en esta era de la globalización, la patria no necesariamente es el lugar donde se nace sino el sitio donde es posible prosperar, progresar y tener mejor nivel de vida. ¿O no?
¿Es esta la nueva política que se le ofreció a la patria?
Hora GMT: 06/Julio/2009 - 05:05
