A inicios de 2009, se firmó memorando no obligatorio con banco chino sobre financiamiento de megaproyecto
Algo más de un año, tomaron las tratativas de financiamiento del proyecto Coda Codo Sinclair con el Banco de Exportación e Importación de la República Popular China (Eximbank), con el cual se firmó un memorando de entendimiento con esa finalidad. Ese documento fue firmado el 13 de febrero de 2009 por la ministra de Finanzas, María Elsa Viteri, junto con el vicepresidente de la entidad financiera, Li Jun. Entre los antecedentes, estaba el memorando de entendimiento del 20 de noviembre de 2007 entre los Gobiernos de ambos países. El documento era en materia de cooperación económica que incluía al sector energético en las áreas de la asistencia técnica, estudios, capacitación, empleo de mecanismos financieros, entre otros.
Consta en el documento que el proyecto Coca Codo Sinclair es considerado prioritario en la perspectiva de cubrir la creciente demanda de energía en el país. Allí, el Ecuador aceptó de forma expresa la oferta de financiamiento que ofrecía el Eximbank, y este anotó a su vez su disposición a otorgar un crédito para la construcción del proyecto hidroeléctrico.
Cuatro días antes de la firma del memorando entre Finanzas y el Eximbank, el ministro de Electricidad, Alexei Mosquera, habría suscrito otro memorando de entendimiento con la empresa estatal china Sinohydro, comprometiéndose a aunar esfuerzos para impulsar y construir proyectos hidroeléctricos de alta potencia, según consta en un documento en el que aparece la firma del director ejecutivo de esa firma, más no la del entonces funcionario.
Se señala que Sinohydro recibió el 16 de enero de 2009 una comunicación desde el Eximbank, en la que se manifestó el interés de financiamiento de Coca Codo Sinclair.
Aunque en las cláusulas de ambos memorandos se compromete confidencialidad, el contenido de los mismos se filtró y generó algunas críticas tras concretarse la firma del contrato con Sinohydro, acto que selló un proceso de licitación que empezó en septiembre de 2008 y siguió el 3 de marzo del año pasado con la apertura de sobres.
Se supo ese día que sería una empresa china la que construiría el proyecto, pues las dos únicas ofertas llegaron de dos empresas de ese país: Sinohydro-Andes Joint Venture y Sino-Ecuador, dispuestas a financiar el 85% de la obra estimada en $2 000 millones. La primera lo haría a través del Eximbank y la segunda, por del Banco de Desarrollo de China.
Finalmente, la obra fue adjudicada a Sinohydro que, a través de una variación en las bases del concurso, asumió la responsabilidad absoluta de la obra bajo la condición de compensar la participación nacional a través de la subcontratación de compañías nacionales por el 15%.
El costo total de la obra se determinó en $1 979,7 millones. De ellos, el 15% le correspondía desembolsar al Ecuador, es decir, $296,9 millones. Estos se obtendrían de los $1 000 millones logrados en el programa de venta anticipada de crudo a la estatal Petrochina, según lo anunció el presidente Rafael Correa.
Luego de todas esas definiciones, se suscribió el 5 de octubre de 2009 el contrato entre las empresas Cocasinclair S.A. y Sinohydro Corporation, según consta en minuta de protocolización registrada en la Notaría Segunda del Cantón Quito.
Con ello, quedó pendiente el financiamiento, pese a que las autoridades anunciaron en esa fecha la llegada de misiones especiales tras cumplirse uno de los requisitos: la firma del contrato. (LB)
El proyecto no puede marchar sin rentabilidad
'El fracaso de la renegociación para financiar el proyecto Coca Codo Sinclair obliga al Gobierno a anunciar una licitación internacional", dijo Marcelo Merlo, director del Centro de Estudios y Análisis (CEA).
El experto aseguró que ese proceso es muy delicado, porque eso implica no solo presentar los estudios definitivos de ese proyecto, sino que, además, conocer qué es lo que se licita.
En caso de licitar con financiamiento, indicó, las fases son bastante complicadas, porque "hay que establecer cómo se va a seleccionar al mejor oferente, en función de las condiciones de financiamiento".
Merlo insistió que si no hay estudios definitivos será difícil una licitación internacional. Luego se tiene que establecer las bases de esa licitación en una forma muy precisa "para evitar manipulaciones y problemas de cualquier naturaleza".
Para Merlo, otro tema que preocupa es el caudal del río, en la zona en donde se levantará la obra. Aseguró que algunos técnicos le han dicho que no cabe empeñarse en una central que produzca 1 500 MW, porque no va a tener reservorios en los meses de estiaje. "Si fueran 15 turbinas de 100 MW, el caudal no permitirá mover las turbinas, solo la mitad de ellas", dijo y aseguró que sobredimensionar un proyecto en función de un caudal variante "es peligroso".
El ex asambleísta León Roldós insistió también ante la prensa que antes de firmar un contrato de construcción, el Gobierno primero debe tener asegurado el financiamiento.
Criterio similar tiene el asambleísta Andrés Páez, quien señaló que el presupuesto es el "flanco más débil", además de que el proyecto se desarrolla en el marco de inseguridad jurídica.
Páez explicó que cualquier persona o entidad que se involucre en este tipo de proyecto va a reclamar rentabilidad financiera. "Si un proyecto de esa magnitud no tiene rentabilidad, nadie va a entrar a un acuerdo con el Estado", concluyó. (GCA)
El proceso ha tenido diversos protagonistas
Rafael Correa dio mucha fuerza desde el inicio de su gestión al desarrollo de proyectos en el sector energético. El proyecto Coca Codo Sinclair es retomado en su administración y sufre algunos cambios en su concepción original.
Alexei Mosquera, ex ministro de Electricidad, presentó al Gobierno una propuesta para que se considere una capacidad de generación de 1 500 megavatios y no solo de 850 megavatios.
María Elsa Viteri, ministra de Finanzas, le dijo en noviembre de 2009 a Expreso que el memorando de entendimiento de febrero de ese año con Eximbank no direccionaba en forma alguna la ejecución de la obra.
Galo Borja, ministro coordinador de Áreas Estratégicas, firmó como testigo de honor el contrato de construcción y equipamiento con Sinohydro. El funcionario ha sido uno de los puntales en los procesos de negociación.
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