La entrevista
Por: José Hernández
Director adjunto
Kela vino al taller autorregulación organizado por la Asociación Mundial de Periódicos y la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos . Contó con el apoyo de la Unesco, Participación Ciudadana...
¿La experiencia del Perú muestra que la conformación del consejo de autorregulación contribuyó a mermar la presión que el Gobierno de Fujimori ejercÃa contra la prensa mediante campañas de descrédito y amenazas?
En aquel momento habÃa unos trabajos estupendos y notas de investigación que realmente revelaban la extensión de la corrupción, aunque ciertamente se quedaban cortos luego de conocer la realidad. Incidió en dar a la ciudadanÃa un espacio, porque las personas sintieron que tenÃan que acudir a presentar sus quejas por informaciones que sentÃan que los agraviaban o que eran inapropiadas.
¿Cuál fue la actitud de los medios para crear el consejo y llegar a acuerdos sobre su misión y el perfil de sus miembros?
Fue complicado, porque hubo que reunir a diferentes empresas periodÃsticas que no compartÃan la misma lÃnea editorial. Pero la situación que enfrentaban era muy peligrosa para la libertad de prensa. HabÃa proyectos de ley desde el Gobierno que amenazaban con instalar estamentos de control. HabÃa juicios millonarios contra periodistas y medios.
Todos los dÃas tenÃamos ataques. Estábamos interceptados varios periodistas. HabÃa enfrentamientos judiciales, ataques fÃsicos y verbales. Funcionarios del Gobierno de alto rango salÃan a desacreditar investigaciones periodÃsticas que, con los años, se probó que eran precisas y exactas. Los militares de las FFAA consideraban que uno de sus mayores enemigos, aparte de Sendero Luminoso, era la prensa. La evidencia del atropello era de tal naturaleza que el tribunal de autorregulación era quizá la única salida.
¿Cómo lograron que la opinión, ante ese panorama, entendiera que ese tribunal era un mecanismo más, pero esencial, para la credibilidad de los medios?
Bueno, hicimos mucha publicidad alrededor de la instalación de este estamento, que era independiente, y sobre sus miembros. Su elección fue pública. Ciudadanos que estaban más allá de cualquier suspicacia, reconocidos por su contribución a la democracia. Sus cargos son ad honorem y, muchas veces, es una tarea ingrata, porque uno se gana peleas con la prensa.
Volviendo a 1997, cuando se creó ese consejo, ¿cómo reaccionó el Gobierno de Fujimori, empeñado en atacar a los medios de comunicación?
Fue una medida disuasiva, porque lo que ese tribunal logró fue acortar la brecha cada vez más profunda entre la ciudadanÃa y los medios. Cuando las personas se quejan o cuando los medios se equivocan, la gente tiene la seguridad de que se va a corregir el error mediante un trámite que incluye un sistema de análisis y un intercambio de puntos de vista. Eso fue algo muy importante. Las quejas se sancionan, si hubo error, moralmente. Eso quitó piso al discurso de que los medios eran enemigos y que tenÃan una agenda propia.
Lo que cambió, entonces, fue la percepción de la ciudadanÃa ante la campaña de descrédito del Gobierno.
Lo que cambió fue la percepción de la ciudadanÃa hacia la prensa. Esos años fueron muy complicados. Luego, por las misma investigaciones y ya recompuesta un poco la relación, la ciudadanÃa veÃa con otros ojos las denuncias que se hacÃan. Estos procesos no son de la noche a la mañana. Nuestro tribunal tiene 15 años, está institucionalizado; tanto ciudadanos como autoridades sienten que hay un espacio para poder presentar quejas. Esto ha tenido un efecto positivo sobre los medios, porque ahora hay una polÃtica de rectificar antes de que el tribunal lo pida.
La creación de un tribunal de autorregulación no cambia, entonces, el punto de vista de un Régimen que ha decidido desacreditar a la prensa, no porque comete errores, sino porque su labor le es insoportable.
Creo que es importante porque le quita argumentos, le quita la mitad del discurso. La prensa no se autorregula porque comete errores y antes no querÃa hacerlo. Nos autorregulamos dándoles el espacio a los ciudadanos para que tengan también una voz respecto a los medios que, después de todo, ellos consumen.
Eso, ante los ciudadanos. ¿Se puede hablar de una pedagogÃa para la sociedad polÃtica?
Hubo una pedagogÃa. De hecho, fue un congresista oficialista el primero que pidió una rectificación, y la resolución le fue favorable. La pidió contra diario El Comercio, que fue uno de los promotores del tribunal. El director del diario nos contó que fue muy difÃcil para ellos, pero aceptaron. Es un compromiso de todos los medios que están en el sistema con la asociación, con las personas que están evaluando los casos.
En su ponencia en Quito dijo
que el número de pedidos de rectificación son superiores en la prensa que no hace parte del tribunal y son menores entre sus asociados. ¿Esto indica una mayor profesionalización entre los socios?
Hay un cambio notorio. Los medios ya ven con diferentes ojos las solicitudes de rectificación. Aún cuando no se hayan equivocado o no estén de acuerdo, dan el espacio a la persona directamente involucrada en una noticia para decir su punto de vista. Eso es complementario a las cartas de los lectores y a las opiniones de los lectores, que siempre han tenido cabida.
¿EstadÃsticamente se ha probado que la creación del tribunal de autorregulación ha impedido que la sociedad polÃtica judicialice sus diferendos con la prensa?
Lo nuestro es una instancia prejudicial, pero no tenemos estadÃsticas.
¿Pero sà hay casos en que se ha evitado que llegue a las cortes?
En muchos casos. Si una persona comienza un proceso judicial y presenta una queja al tribunal, no intervenimos. Las cortes deciden. En segunda instancia, decide si quiere intentar una conciliación. Entonces sÃ, el tribunal de autorregulación ha prevenido que se judicialicen muchos casos que no tendrÃan por qué judicializarse. El polÃtico terminó entendiendo que si lo llaman 10 veces durante tres dÃas y no responde, la información tiene que salir. En este caso concreto, hubo un acuerdo: el diario lo llama a tiempo y el polÃtico tiene que responder aunque sea para decir que no quiere responder.
¿Cuántos medios asociados hay en este momento?
Son 23 grupos, pero hay medios de comunicación que aceptan la competencia del tribunal aun sin ser asociados. Pero tienen que ser explÃcitos y cuando no quieren aceptar esta competencia también deben decirlo.
¿Las resoluciones son vinculantes para los miembros?
Totalmente. O sea, una resolución del Tribunal de Ética tiene que ser publicada por el medio. En caso de no hacerlo, se le avisa dos veces, y si no lo hace, el resto de los diarios de la junta directiva publica la resolución. Es una sanción moral muy fuerte, porque vas minando la credibilidad que, como sabemos, es nuestro principal capital.
¿Las resoluciones se toman por unanimidad o por mayorÃa?
Por mayorÃa. Cuando hay algún miembro del tribunal que no está de acuerdo, se anota.
¿Y se hace público también ese voto?
SÃ, todo es muy transparente. Inclusive las personas que están interesadas pueden venir a revisar los procesos en la oficina. Muchos estudiantes vienen y tienen acceso al expediente. Todas las resoluciones se cuelgan (en la web) y se difunden. Son actos públicos. Las personas que presentan la queja saben naturalmente que va a haber un proceso de por medio.
¿Cuánto tiempo tarda cada proceso?
Quince dÃas. A veces dura más porque los medios, algunas veces, demoran en responder, y esa es una de las principales crÃticas. Otras veces, las personas interesadas no entregan los elementos que se necesitan para analizar todo el caso.
En el balance global, ¿cuáles son las ventajas para la sociedad, los polÃticos y la prensa de tener un consejo de autorregulación?
Para nosotros es evidente el éxito. Existe un vÃnculo entre la libertad de prensa y la autorregulación. La autorregulación nos ha permitido defender la libertad de prensa con más solvencia. Desde hace cuatro años, por ejemplo, venimos luchando con diferentes Gobiernos para que no prospere una ley mediante la cual se penalizarÃa la difusión de audios. Como consejo de la prensa, somos contrarios a la intervención ilegal de las comunicaciones. Pero no ha habido un solo caso, en los tiempos recientes, en que un medio haya publicado una información que involucre el derecho de la intimidad de las personas, en la cual no haya habido un interés mayor, un interés público.
La autorregulación nos ha permitido defender esta posición y lograr que, desde 2008, sigamos debatiendo con el legislativo por qué no es necesario penalizar la difusión de ese tipo de material.
La profesionalización para los medios no es simplemente tener en cuenta a la ciudadanÃa o dar cabida a las rectificaciones. ¿En qué más ha incidido para la prensa la existencia del consejo
de autorregulación?
Tenemos una mesa de diálogo con el poder judicial para entender mejor la naturaleza del trabajo de cada uno y los alcances de las leyes de libertad de prensa. Estamos por publicar un manual para periodistas que cubren la fuente judicial. Hay capacitación sobre ética y no solamente capacitación de periodistas, sino con los propietarios para que entiendan, por ejemplo en radio y televisión, que están sujetos a la legislación y a denuncias por casos de difamación.
La creación del Tribunal de Ética fue una autocrÃtica de la misma prensa sobre cómo estaba ejerciendo su trabajo, más allá de que habÃa grandes esfuerzos por destapar actos de corrupción y eso conllevaba un peligro grande para los periodistas.
El personaje
Kela León es directora ejecutiva del Consejo de Prensa Peruana, tras haber sido directora de proyectos. Fue directora y una de las fundadoras del Instituto de Prensa Y Sociedad, y colaboradora permanente de la revista Caretas. Ha trabajado en el comité para la protección del periodista y tuvo una columna en El Comercio.
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