Dos años después de la primavera árabe, una sombra de guerra nubla la región
Siria está sumida en guerra civil; en Egipto inquietan los choques entre seguidores y opositores de Mursi; el conflicto Israel-Palestina se intensifica y en Túnez hay nuevo Gobierno pero los viejos problemas persisten
El 17 de diciembre de 2010, en Sidi Bouzid, pequeño pueblo de Túnez, se inició la Primavera Árabe con la inmolación de Mohamed Bouazizi.
Ese joven fue la primera víctima de la guerra y la chispa que incendió la primera revolución democrática en el mundo árabe.
Las revueltas que se iniciaron a raíz de ese hecho, provocaron la salida del poder de Ben Alí, en Túnez; Hosni Mubarak, en Egipto; Muamar Gadafi, en Libia; Alí Abdalá Saleh, en Yemen y, probablemente, podrían causar la de Bashar Al Assad, en Siria.
La Primavera Árabe acabó con esos tiranos y líderes mesiánicos que parecían insustituibles y que, incluso, designaron a sus hijos o familiares para sucederlos.
Eso abrió la esperanza de que el mundo árabe iniciara el tránsito a sistemas democráticos. Pero, dos años después, hay un retroceso en varios países.
Freedom House (FH), en su último informe, señala progresos y también pregunta si eso refleja una tendencia hacia la democracia y la buena gobernanza.
"Los hallazgos sugieren que no", añade en su estudio "Países en la encrucijada 2012", que se concentra en 35 países (de 70), a cuyos gobiernos considera de desempeño bajo y medio.
Los retrocesos exceden de lejos los avances. FH alerta de grandes caídas en responsabilidad gubernamental y en el imperio de la ley, dos aspectos fuertes del estudio.
Sostiene que la democracia en Egipto parece estar hoy a un nivel similar o peor que antes de la caída de Mubarak (1981-2011), en tanto que se deteriora en Bahrein, Sri Lanka y Vietnam.
En particular advierte la debilidad institucional y que los proyectos para el desarrollo se hayan concentrado en fomentar elecciones sin preocuparse de mejorar la gobernabilidad.
Por ello, al presentar el informe este 17 de diciembre, el presidente de FH, David J. Kramer, destacó que la agitación que sacudió Medio Oriente, en los últimos dos años, obliga a una revisión de las instituciones para afianzar la democracia.
Según él, la Primavera Árabe recuerda que, mientras los gobiernos minimizan las instituciones democráticas plenas y se enfocan en asegurar ayuda para el crecimiento económico, los habitantes entienden la necesidad y el valor de una gobernanza justa y abierta. (MEVO-IPS-EFE-AFP)
Siria es un campo de batalla: 45 mil muertos
El emisario internacional para Siria, Lakhdar Brahimi, se reunió esta semana con el presidente de ese país, Bashar al Assad.
Pero, una vez más, fracasó en su intento de unir al Régimen y a la oposición para acordar un Gobierno de transición que permita acabar con la guerra civil que, al terminar 2012, deja más de 45 mil muertos y 500 mil desplazados. La comunidad internacional ha sido incapaz de actuar.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras EEUU, Alemania y Francia presionan por la salida de Al Assad, Rusia y China rechazan una intervención internacional.
Rusia es la única gran potencia que mantiene estrechas relaciones con el régimen sirio, exhortó el viernes a Al Asad a dialogar con la oposición para resolver el sangriento conflicto, según informó el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, luego de una reunión con su homólogo egipcio, Mohamed Amr.
Pero, hasta ahora el dictador sirio, también apoyado por el Régimen iraní, se ha negado al diálogo.
Entre tanto, cada día mueren más personas, miles siguen huyendo a los países vecinos y viven una crisis humanitaria. La semana pasada, la ONU cortó la ayuda a 1,5 millones de sirios que están en condiciones precarias y lanzó la mayor campaña de ayuda esperando recaudar $1 500 millones para cubrir las necesidades de las víctimas de la guerra.
Causas de la revuelta persisten en Túnez
El presidente tunecino Moncef Marzouki y el máximo representante de la Asamblea Nacional, Mustapha Ben Jaafar, fueron apedreados el 17 de diciembre en un acto para conmemorar el segundo aniversario del inicio de la Primavera Árabe.
Las reivindicaciones económicas y sociales que causaron la revuelta tunecina siguen vigentes: el desempleo y el crecimiento anémico minan al país y alimentan la violencia.
La situación en la zona euro, principal socio comercial de Túnez, no ha hecho más que agravar la situación del país árabe.
Según el Ministerio de Industria, las inversiones cayeron 36% y el empleo 24,3% hasta noviembre pasado respecto a 2011.
Además de las dificultades económicas, el país árabe es víctima de constantes actos de violencia, cada vez más fuertes, que son orquestados por grupos islamistas.
La Constitución es el alba para Egipto
El presidente islamista Mohamed Mursi saludó esta semana la adopción por referéndum de una Constitución en el centro de una viva polémica política en Egipto.
También anunció un próximo reajuste gubernamental para responder a la grave crisis económica que vive el país.
Mursi aseguró que el proyecto de Constitución es el alba del nuevo Egipto y reiteró su oferta de diálogo a la oposición.
El mandatario ganó su apuesta de sacar adelante su proyecto de Constitución con una mayoría cómoda, pero el agravamiento de la crisis económica, la movilización de la oposición y las inquietudes internacionales pondrán a prueba su poder.
El "sí" ganó con 63,8% de los votos, mayoría confortable ensombrecida por una débil participación de 32,9% de los 52 millones de electores, pero, tras semanas de manifestaciones que, en ocasiones, dieron lugar a una violencia mortal entre ambos bandos.
El bando presidencial estima que esta nueva ley permitirá estabilizar a Egipto, país sumido en una transición caótica desde la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011.
Israel-Palestina, paz en punto muerto
Esta semana, el Ministerio del Interior de Israel dio luz verde a la construcción de 1 200 viviendas en Guiló.
Con eso completa el bloque de 5 500 nuevas casas en asentamientos judíos, en represalia por el reconocimiento de Palestina como Estado observador en la ONU.
Guiló está en la parte oriental de Jerusalén, en donde los palestinos aspiran a establecer la capital de su futuro Estado.
Para la comunidad internacional, se trata de una colonia ilegal en territorio palestino ocupado.
El presidente palestino, Mahmud Abas, dijo el jueves que si la negociación de paz con Israel no prospera después de las elecciones convocadas por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu para el 22 de enero, le entregará las llaves de Cisjordania.
La coalición de derecha, que lidera Netanyahu, figura como ampliamente favorita para los comicios.







