Opinión de HOY
La matanza, en Denver, Colorado, dejó un saldo hasta ayer de 12 muertos y más de 40 heridos, algunos en estado crítico. Un estudiante de medicina, James Holmes, con escopeta en mano y rifle en bandolera, irrumpió en la sala donde se proyectaba en estreno la última película de la saga de Batman y disparó contra los asistentes.
No es la primera vez que en los EEUU se produce una masacre de esta índole, por obra de algún psicópata. En los últimos 20 años, se registraron 23 tragedias parecidas, con más de 60 muertos y centenares de heridos. Cinco años atrás, la matanza en la Universidad de Virgina Tech dejó 32 muertos; en abril de 1999, en la de Columbine, también en Colorado, murieron 13 personas. En fin, Red Lake, en Minnesota; la Universidad de Oikos, en Oakland, California; Tucson, Arizona, entre otros lugares, han sido escenarios de otras masacres.
Estos hechos sangrientos reabren el debate sobre el control de armas. Esta vez, en plena campaña presidencial, tanto Barack Obama como el republicano Mitt Romney han repudiado la masacre, pero no se han referido al control de la tenencia personal de armas. Sin embargo, el alcalde de Nueva York. Michael Blomberg, pidió a los dos candidatos hacer algo.
Quienes se oponen a las restricciones y el control se apoyan en el respeto del sistema estadounidense a las libertades individuales: la limitación en esta materia llevaría a introducir otras restricciones. Y se escudan en la segunda enmienda constitucional que señala que "el derecho del pueblo a mantener y portar armas no deberá ser infringido". En la Asociación Nacional del Rifle se agrupan los más poderosos e influyentes defensores. Pero tras el 11-S, ¿el riesgo terrorista no ha impuesto los controles y limitaciones a las libertades individuales? ¿No es absurdo, entonces, que no se preserve el bien común evitando la indiscriminada y libre venta de armas y su posesión?







22/Julio/2012 a las 13:16
Lastimosamente éste no será el último caso, con 90 millones de norteamericanos portando armas, es muy difícil un control,además siendo un principio constitucional no hay autoridad que pueda limitar el porte ni el uso.
Si se tratara solo de una enmienda tal vez se podría pensar en alguna solución , el problema es que detrás está la industria de armas, ante eso ningún político puede hacer nada.Obama ya fracasó con su reforma sanitaria, atreverse contra el porte de armas??....imposible.
23/Julio/2012 a las 08:57
Allá el exceso; aquí la ausencia de portabilidad que otorga al delincuente la seguridad de la no defensa.