Los organizadores aseguran que el desfile de la Tribuna del Sur se efectuó con normalidad. El evento duró cerca de cuatro horas

La algarabía, la prosa y una melodía sincronizada de afinados instrumentos fueron la tónica del Desfile de la Confraternidad que se realizó ayer en la Tribuna del Sur.
Alrededor de 6 000 asistentes miraron con gozo y evidente emoción a las autoridades, los estudiantes, las reinas de belleza y los imponentes carros alegóricos que atravesaron orgullosos por la avenida Teniente Hugo Ortiz.
Dinámicos artistas salieron con coloridos atuendos para animar al público, mientras este esperaba al alcalde de Quito, Paco Moncayo, quien realizó un pequeño recorrido antes de subir a la tribuna.
La nueva soberana de la capital, María Francisca Paz y Miño, apareció deslumbrante, en compañía de una niña. Tenía puesto el vestido morado con plata que utilizó el día de la elección. Al parecer, el diseño gustó tanto a la reina que también lo lució durante el desfile de la Confraternidad, el sábado pasado.
Paz y Miño confesó que se sentía triste porque no pudo ir al estadio para apoyar a Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDU-Q). "Aún así, estoy contenta de compartir con los ciudadanos", comentó mientras lanzaba besos volados.
Con la misma emotividad, fueron recibidas las guapas bastoneras del Veinticuatro de Mayo, del Simón Bolívar y del Manuela Cañizares, entre otros. También las bandas de guerra de los colegios Montúfar, Montalvo y Mejía, cuyos instrumentos mantuvieron el ambiente de fiesta.
"Pertenecer a la banda de guerra es un honor y representa un gran sacrificio", comentó Darwin Portilla, instructor de los 500 alumnos del Mejía.
Dentro del operativo de seguridad, se contó con la presencia de las policías Nacional y Metropolitana, la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos. Rosa Padilla, supervisora encargada de este último órgano, aseguró que no se registraron accidentes. Sin embargo, hubo un grupo de personas que sufrió desmayos a causa de insolación. (GM-DA)
El maestro que preserva la tradición
'Desde que entré a la banda, nunca más me separé del Mejía'
"¡Hasta la muerte por el Mejía, toda la vida por el Mejía, ahora y siempre patrón Mejía, adelante colegio Mejía!" es el grito que lidera Darwin Portilla, instructor de la banda de guerra del colegio Mejía antes de salir a cada desfile.
Esta barra la gritan después de un ritual en el que los alumnos se lanzan a una piscina desde una plataforma de 5 m de altura, para "templar" los nervios. Luego, viene un almuerzo con todos los miembros del grupo, su cambio de uniforme y entrega de instrumentos.
Desde hace ocho años, Portilla dirige los ensayos que se realizan tres días a la semana, de 13:00 a 15:00, y los sábados, de 08:00 a 12:00
Este hombre confiesa que desde que entró a la banda en primer curso como flautista nunca más pudo separarse del colegio. Ha participado por 16 años y ahora esta al mando del grupo.
Portilla explica que ver a los integrantes produce un sentimiento de alegría inigualable. "En el momento del paso por la avenida, es reconfortante sentir los aplausos y el cariño del público, además de constatar que el ritmo de cada instrumento va a acorde a la música".
El colegio Mejía fue excluido por nueve años de los desfiles por la Fundación de Quito, debido a las rencillas que existían con otros colegios, pero tras un cambio de metodología del establecimiento, participa de nuevo en estos eventos. (DA)
Hora GMT: 01/Diciembre/2008 - 05:06
