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Magas que hacen maromas

Publicado el 27/Febrero/2010 | 00:06

Por Margarita Laso

mlaso@hoy.com.ec

Aparece la atleta a gran velocidad. No es la atletisa tal vez porque en la Grecia Antigua no era posible imaginar una mujer que se rompiera las canillas para obtener un premio, y como la lengua viene de lejos, la que baja la rampa de nieve es una atleta. Hay que recordar que, en esa geografía real y mítica, se sitúan no solo el monte Olimpo y sus juegos, sino el invento de la palabra democracia. Entonces, gobierno del pueblo al que no pertenecían ni esclavos ni mujeres. Ellas no tenían competencia. Su participación en las olimpiadas es pues una conquista; en la política y la economía, una conquista en ciernes: pasarán muchos años aún para que pueda hablarse de equidad, otro concepto de democracia.

Los Juegos Olímpicos de Invierno que se desarrollan en Vancouver (Canadá) nos dejan ver fragmentos de esa otra geografía, moles nevadas, pinos. Por estas rutas sinuosas -decía-, la atleta se desliza. Es más bien una acróbata. Ahora, algunas mujeres que quieren esquiar, esquían, si quieren patinar con cuchillas en el hielo, afeitan la película helada y van con sus trajes de cetáceos en medio de los bosques hiriendo el aire. Las infraestructuras favorecen a unas más que a otras en estas economías tan disímiles, pero allí están tomando su parte del mundo. Antes, no era posible. Como no era posible que las mujeres lideren ni presidan nada, como aún siguen impedidas de ejercer ciertos oficios. Pero todo cambia. La palabra campeona hace algunos siglos habría sonado algo forzada, pues los campeones eran los sangrientos triunfadores del campo de batalla. Pero todo cambia, y así también el lenguaje y el oído que le prestamos. Por eso, ahora hablamos de presidentas cuando nos referimos a Michelle Bachelet y Cristina Fernández y, tal vez, también hablemos de la presidenta Dilma Roussef en el Brasil de mañana.

Algunos insistirán en la "presidente", así, con bigotes, pero algunas preferiremos la clara visibilización de las mujeres por sobre las convenciones de la Academia, donde esta nos dirá que visibilizar es "hacer visible artificialmente lo que no puede verse a simple vista". Puntos más puntos menos en Gramática me recuerdan que, en un tiempo, no era posible que las mujeres estudiaran Gramática. Mucho menos las reglas de esta herramienta líquida y móvil. El uso de un lenguaje que suma a las mujeres activa paradójicamente la pereza de muchos: ¿por qué se ha de abundar -dicen- cuando el género femenino se da por implícito? Prefiero el pasajero disgusto auditivo señoras y señores pero cuando se dice ecuatorianos, no se dice ecuatorianas. No vamos (las) implícitas. Y si resultan toscos a la escritura ciertos materiales, recordaremos que todo se transforma: la lengua dejará palabras atrás y adoptará nuevas, así, la música encenderá otras armonías en cada tiempo. Como la de esta guerrera, maga que hace maromas, salta con sus largos esquíes y traza en la altura esferas y otras piezas geométricas gramaticales, y así, consigue ser parte de la humanidad que juega. Y su belleza celeste.

Hora GMT: 27/Febrero/2010 - 05:06

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Comentarios

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  1. 1 Diego desde - Orlando

    Sra Laso se olvidó de la reciente elegida presidenta de Costa Rica.
    Creo que tambien le corresponde ser tomada en cuenta en su colunma.

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