Los daños aún no han sido calculados y esperan evaluarlos para poder pedir la activación del fondo de la UE

FUNCHAL. Los habitantes de Funchal, la capital de Madeira (Portugal) azotada por un temporal de fuertes lluvias, el pasado sábado, se muestran resignados ante la tragedia que ha causado unos 42 muertos, y temerosos por que aumente el número de víctimas.
La ciudad más importante de la idílica isla atlántica, uno de los destinos internacionales predilectos por el turismo de playa, presenta una desoladora imagen y son pocos los transeúntes que caminan por sus estrechas calles, muchas anegadas por el barro.
En un gran cuartel de Funchal, los militares acogieron a más de dos centenares de refugiados cuyas casas fueron en muchos casos barridas por la fuerza de las riadas, según explicaron varios de los afectados, que han recibido ropa y alimentos, pero que esperan que las autoridades les proporcionen algún lugar a donde ir.
"Era algo que no nos imaginábamos, y no esperamos nada bueno en los próximos días", confiesa Joao Cámara, uno de los habitantes de las calles destruidas del centro de Funchal, al comentar sobre la magnitud de la tragedia
"Un compañero taxista murió mientras conducía hacia el aeropuerto. Yo tomé el mismo camino, poco antes", agregó.
Situado en las faldas de varias colinas, el desperdigado núcleo urbano de Funchal, que concentra más de una tercera parte de los 260 mil habitantes del archipiélago, padeció los peores efectos del agua.
Desde el continente han llegado helicópteros, submarinistas para buscar cuerpos en la bahía de Funchal y efectivos de la Guardia Nacional Republicana con perros entrenados en la búsqueda de víctimas. Además, esperan que hoy llegue al puerto, la fragata militar Corte-Real equipada con material de asistencia humanitaria.
La ayuda se espera en muchos barrios de la ciudad, en cuya zona más emblemática, desde la Catedral a la parte alta del casino, la circulación sigue cortada.
En la zona de la céntrica avenida Arriaga, los equipos municipales trabajaron toda la noche en la limpieza del barro.
Los daños del temporal todavía no han sido calculados y el Gobierno espera tener una evaluación concreta para pedir que se active el fondo de solidaridad de la Unión Europea (UE).
Según los últimos datos de las autoridades de Madeira, las lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra causaron la muerte de 42 personas, 120 heridos y dejó sin hogar a más de 250 personas.
Se espera que los bomberos empiecen hoy a drenar los mayores garajes y estacionamientos de los centros comerciales, donde se teme que puedan aparecer otras víctimas.
Entretanto muchos comercios de la ciudad permanecen cerrados, y se han suspendido las clases en toda la isla para reducir la circulación de vehículos y personas para que permanezcan fuera de peligro.
Aparte de Funchal, la región más afectada por las inundaciones y avalanchas es Ribeira Brava, a unos 20 km al oeste, donde numerosos edificios se encuentran en peligro de derrumbe; además, tramos enteros de la vía rápida de circunvalación de la isla desaparecieron y varias rutas estaban cortadas.
Por otro lado, el portavoz del Gobierno regional, Conceiçao Estudante, declaró ayer en rueda de prensa "que los problemas de agua y de electricidad estaban resueltos en varias zonas, aunque persistían en la ciudad baja de Funchal". (AFP-EFE)





