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Luces rojas

Publicado el 19/Diciembre/2008 | 00:10

Análisis de diario HOY


La Asociación Nacional de empresarios de Colombia (Andi) ha hecho circular entre sus asociados un curioso memorando, el 10 de diciembre, en el que les advierte que ha recibido "de fuente de plena credibilidad" información sobre la existencia de una alta probabilidad de que "el Gobierno de Ecuador declare la moratoria de su deuda pública y privada externa en los próximos días, y al mismo tiempo que se inicie un debate sobre el regreso al Nuevo Sucre, para desdolarizar su economía".

Con esos antecedentes, la Andi les sugiere a sus socios recoger toda la cartera (deuda) que tengan en el Ecuador. Insiste en que si debe mantener las ventas a Quito, esas se deberían cubrir "con los instrumentos de pago más pertinentes y a través del convenio Aladi, el cual en principio se mantendrá entre los bancos centrales de los países miembros".

Esa es solo una de las consecuencias visibles de una política económica que no termina de configurarse. El presidente Rafael Correa desde su campaña ha prometido mantener la dolarización, pero sin ocultar que siempre ha sido un crítico de ese proceso. Pero no basta el discurso para sostener un modelo con una moneda fuerte, que ha dado estabilidad a los ecuatorianos después de la peor debacle financiera del país entre 1998 y 2000.

La dolarización, adoptada en 2000, estabilizó una economía que iba camino al abismo, porque los diferentes gobiernos recurrían insistentemente a la máquina de imprimir billetes del Banco Central para solucionar cualquier crisis de liquidez o cumplir compromisos de campaña, pero sin respaldo alguno.

Ahora se argumenta, desde varios sectores estatales, la necesidad de recuperar la soberanía monetaria. De ahí que la Asamblea le dio al presidente de la República, en la nueva Constitución, la atribución de manejar la política monetaria.

Recuperar la soberanía monetaria significa, no otra cosa, que el manejo de una moneda propia. Eso, según las voces del oficialismo, permitiría ganar competitividad para nuestras exportaciones y le daría al Ejecutivo un margen más amplio para financiar el gasto público, que se ha expandido significativamente en este Gobierno de la revolución ciudadana.

La devaluación sirve solo para levantar una economía ficticia, que reduce los ingresos de los trabajadores y además genera procesos inflacionarios.

Más que pensar en "debates sobre la salida de la dolarización", el Gobierno debería estar pensando cómo apuntalar un modelo que ha dado tranquilidad en los últimos años. Urge un planificación del gasto público, sobre todo ahora que el petróleo ecuatoriano está por debajo de los $30, si se quiere mantener el ambiente de paz y tranquilidad.

analisis@hoy.com.ec

Hora GMT: 19/Diciembre/2008 - 05:10

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