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LOS VAGOS

Publicado el 19/Enero/1997 | 00:00

Quito. 19 ene 97. (Editorial) Fue el Gobierno de Febres
Cordero, a través de un voluminoso personaje, el que calificó
a los sociólogos de vagos. Ahora es el régimen de Abdalá
Bucaram, a través de un grotesco ministro, el que acusa a los
periodistas también de vagos. Intelectualmente, Torbay es a
Febres Cordero lo que Adum es a Bucaram.

Me intriga la idea de vago. ¿Por qué vagos? Intuyo que vago
quiere decir inútil, bueno para nada, desperdiciado,
improductivo, irresponsable. Seres vagos, o sea seres que no
aportan nada ni contribuyen con nada al bien de la sociedad.
El ministro Adum lo dijo más claramente: los periodistas toman
café, escriben pendejadas y joden a la gente.

Tal juicio es subjetivo. Los periodistas podrían replicar que
Adum, sin ser vago, también hace pendejadas y jode a la gente.
Y podrían demostrar que jode en serio, con los aumentos del
gas, la luz, y su "eficiencia" a patadas. Las del ministro son
pendejadas objetivas.

Lo que más molesta a Adum de los periodistas es que sean seres
tranquilos, relajados, frescos. ¿Por qué, entonces, es tan
malo ser vago? ¿No es un indicador de "éxito" en la vida vivir
tranquilo y disfrutar? ¿De qué sirven los millones, el dinero
ganado con sudor y lágrimas -será cierto- si provoca estrés,
malgenio, si lleva a una vida remordida, a estar generalmente
cabreado? El pobre ministro de tanto no ser vago ha caído ya
varias veces en la clínica con estrés. ¡Pendejada de
trabajador!

Por su puesto que detrás de la acusación de vagos hay un
intento por descalificar a quienes trabajamos -hablo en
primera persona puesto que soy sociólogo y periodista,
imagínense la calidad de vago- intelectualmente, o sea, a
quienes, por una cierta vocación, divagamos, especulamos,
escribimos, criticamos, comentamos; o sea, ejercemos la
vagancia. ¿Por qué estos vagos son objeto de tanta crítica?
¿Por qué atacar con tanto desprecio a quienes son inútiles e
inservibles?

En un artículo publicado en la revista Diners, Jorge Enrique
Adoum sostiene que los ataques oficiales a los intelectuales
-"vagos", "testaferros"- expresan el odio del poder hacia
quienes se han insertado críticamente en la política.
Interesante definición de intelectuales: un modo crítico de
estar en el campo político. Cierto ejercicio del poder, si no
todo ejercicio del poder, cuestiona esa inserción. ¿Por qué lo
hace? Según Jorge Enrique Adum, "por una certeza de la propia
inferioridad que pretende superarse con el desplante verbal".
Los absolutismos, las dictaduras, las monarquías, dice él,
"tienen conciencia de su propia falta de inteligencia y
cultura".

Mientras me gusta la definición de intelectual que hace Jorge
Enrique Adoum, me incomoda el lugar desde donde -según él-
ejercen la crítica. Este lugar sería la inteligencia, la
cultura, la educación. Y en algunas partes del artículo, el
intelectual aparece como un ser superior cuya práctica viene
desde la libertad y la justicia. Le faltó añadir, para cerrar
el cuadro, desde la razón y la verdad. No cabe aquí debatir
sobre este pedestal en el cual se colocan arbitrariamente los
intelectuales para encarnar la "conciencia de la sociedad".
Cabe cuestionar, por el momento, la glorificación del
intelectual en tanto ser superior, libre y justo. Si el
intelectual no puede ser descalificado como vago, tampoco
puede ser glorificado como superior.

Habrá que encontrar, pues, un punto intermedio entre la
vagancia y la superioridad desde donde ejercer la crítica al
poder. (DIARIO HOY) (P. 4-A)

Hora GMT: 19/Enero/1997 - 05:00 Autor: Por Felipe Burbano de Lara

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