Es larga la lista de ocupaciones fuera de lo común
La vida laboral puede ser rutinaria, aburrida, devastadoramente monótona.
Un alto porcentaje de personas tiene trabajos que,  mejores o peores, se encuentran dentro de los lÃmites tradicionales y pueden ser explicados fácilmente.
Sin embargo, en el mundo desarrollado hay gente dispuesta a pagar por la especialización extrema, lo que a veces lleva a perfeccionar trabajos que nadie podrÃa imaginar.
Nancy Rica Schiff, en sus libros titulados Odd Jobs (Trabajos raros) y en su secuela Odder Jobs (Trabajos más raros), se encargó de recopilar las ocupaciones más extraordinarias que se realizan en  Estados Unidos.
En una nota publicada en el sitio web averlo.com se presenta una recopilación de más de 20 de estas tareas, a las que se añaden otras aportadas por los lectores de ese portal de Internet.
En primer lugar están los inspectores de papas fritas, que supervisan esos productos en la lÃnea de montaje y revisan que no hayan papas demasiado cocinadas o separan aquellas que haya que desechar.
Luego están los modelos de pies que trabajan prestando sus pies para avisos publicitarios de calzado, lociones y otros productos relacionados.
Un episodio de Seinfeld parodia esta ocupación en forma muy efectiva con George Costanza como "modelo de manos".
Los buzos de pelotas de golf figuran terceros en este ranking particular. Ellos se dedican a buscar en las profundidades de los depósitos de agua de los campos de golf las pelotas que se han perdido para recomponerlas y volverlas a vender.
También hay médicos de muñecas, que son los encargados de reparar, volver a pintar y rearmar las partes de las muñecas que se hayan perdido, roto o dañado.
Otras personas se ganan la vida como inspectores de huevos: examinan los huevos para ver si están trizados y otras irregularidades antes de que salgan para la venta.
Entre los trabajos raros también figuran asistentes de lanzadores de cuchillos.
Aunque muchos no harÃan este trabajo, hay quienes les pagan para que sean blancos humanos de los lanzadores de esas armas.
En la séptima posición de la lista están los llamados solfeggist.
Son personas especializadas en escuchar música grabada y en monitorear las notas en composiciones difÃciles de distinguir.
Otras personas se especializan en recolectar y analizar cristales de hielo en la nieve para estudiar los efectos de la contaminación en una zona nevada, una frÃa labor.
Hay otros oficios más desagradables, como el de los productores de trucos asquerosos.
A ellos les pagan para crear nuevas formas de hacer aparecer más disgustados a concursantes en programas de televisión, usando insectos, productos animales y otras cosas algo repugnantes.
Las sirenas están en el puesto 10 y son las que reciben un salario por entretener al público en presentaciones bajo el agua.
Más sofisticado es el trabajo de los embajadores de whisky, que beben y explican las maneras apropiadas de servir y saborear distintas variedades de ese licor.
También hay catadores de alimentos de perros, constructores de fogatas, inspectores de dados en casinos, limpiadores de chicles en las aceras y bancas, limpiadores de excrementos.
Y, aunque muchos no lo crean, también hay personas que se ganan la vida como jueces de olores en laboratorios de investigación de las empresas que hacen desodorantes, enjuagues bucales y otros productos.Â
Pero, en Minneapolis el gastroenterólogo Michael Levitt ha ido más lejos y ha pagado a dos almas valientes para disfrutar en varias ocasiones de los olores de los pedos de otras personas, según se cuenta en varios sitios dedicados a divulgar notas curiosas.
Y si eso le pareció bastante, aún hay más. Los investigadores que quieren esperma de animales para estudiar la fertilidad o la inseminación artificial colocan una sonda eléctrica en el recto de un animal o le hacen estimulación manual, aunque no lo crea.
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