La fiesta taurina en el país se remite a las épocas coloniales, tras la conquista española

Estamos a siete días del inicio de la Feria Jesús del Gran Poder, y en tiempos en que esta manifestación cultural es injustamente cuestionada, vale la pena reflexionar sobre la identidad popular del espectáculo taurino.
El origen de la fiesta de los toros en el Ecuador se remite a épocas coloniales, tiempos en que los conquistadores españoles trasladaron al nuevo mundo los juegos de toros y con ellos marcaron el futuro taurino de varios países iberoamericanos.
La Conquista determinó una maravillosa fusión encarnada en el mestizaje y presente en la adopción de una nueva fe y nuevas costumbres que con el paso del tiempo se convirtieron en elementos muy propios del continente americano.
La nueva realidad étnico-cultural, resultado del encuentro de dos civilizaciones, estuvo marcada por las circunstancias dolorosas de la guerra de Conquista y el establecimiento de un importante avance en materia cultural, social y tecnológica. La fiesta de los toros no se mantuvo al margen de la asombrosa simbiosis.
El sincretismo que se produjo entre las fiestas religiosas católicas contenidas en el calendario español y las ancestrales celebraciones indígenas nacidas de la cosmovisión propia de los aborígenes, facilitó que pronto se asumiera a los toros y sus juegos como elementos consustanciales de la cultura popular, adornados por los extraordinarios matices otorgados por la sierra andina y el mestizaje plasmados de manera multicolor por elementos de origen claramente hispánico y otros de raíz indígena y precolombina.
Así las cosas, podemos concluir que la fiesta de los toros ha formado parte de la vasta riqueza cultural de la ciudad durante más de cuatro siglos.
Riqueza inmaterial
En el libro "La Fiesta Popular en el Ecuador" de Oswaldo Encalada Vásquez son permanentes las referencias al toro bravo como el eje de los espectáculos populares que se celebran en prácticamente todas las parroquiasy cantones de las provincias de la Sierra ecuatoriana.
El autor en la introducción de la obra conviene en la validez del sincretismo social, étnico y cultural, apuntando que "Unode los primeros componentes más importantes de la cultura no material de los puebloses aquel que tiene que ver con sus fiestas y celebraciones. En este campo como en muchos otros, nuestro país es extremadamente rico en sus manifestaciones.
La convergencia de diversas etnias y hasta las razas ha creado un variado caleidoscopio donde es posible apreciar desde los rituales netamente cristianos hasta las formas autóctonas andinas; desde la concepción occidental de la muerte, hasta las fiestas agrarias de los indígenas.
La convivencia de los diferentes elementos poblacionales ha logrado un mestizaje profundo y vital que forma el verdadero sustento de nuestra identidad". En otros apartados del estudio se precisa el contenido de las fiestas, su extraordinaria puesta en escena y el exuberante contenido simbólico de las mismas, concluyendo que entre las más importantes manifestaciones populares e indígenas,las corridas de toros son un elemento básico de la riqueza inmaterial del Ecuador.
Hora GMT: 21/Noviembre/2008 - 05:14














21/Noviembre/2008 a las 18:42
¿Fiesta para quien? ¿No me digan que los toros se la pasan muy bien? Mas bien es un espectaculo abusivo que remite a las infamias del Coiiseo Romano. Ya quisiera yo ver a uno de esos intelectualoides que tanta saliva gastan en enaltecer esta aberración española en el lugar del toro. Que bueno que los ecuatorianos ya estén abriendo los ojos, felicidades a ellos, los que no son españoles de closet.
25/Noviembre/2008 a las 13:18
La ética del proteccionismo animal ha derivado hacia fundamentalismos que destruyen el principio ético original. Hay lugares en el planeta en los que el proteccionismo a las especies animales (que está bien) está por encima de la preocupación por el ser humano, en el África desnutrida por ejemplo, lo que no deja de ser un contrasentido.
En el caso de las corridas de toros, este fanatismo y fundamentalismo animal esta rayando ya en lo fascista. No me gustan los toros y las corridas,no asisto, pero respeto la libertad de expresion cultural de los grupos humanos. Lo que si me parece abominable es que un grupo de pseudoecologistas, fanaticos quiera exterminar una cultura por el simple hecho de que piensan distinto. Eso se llama fascismo, esas son tesis nazis. No hay que seguirles la corriente. Es peligroso.
25/Noviembre/2008 a las 14:15
Hasta donde debe llegar esta "conciencia animal" de la que hacen gala algunos?... hasta acabar con el ser humano y sus distintas cosmovisiones?... todo tiene limites, estos "defensores de los animales" ya hace rato que han caido en los absurdos mas grandes. Ya se han pasado de la raya de lo aceptable a lo ridiculo.