La Asamblea Nacional no sesiona regularmente. Lo ha hecho tan solo 11 veces en tres meses
Por Xavier Neira Menéndez
ppviche@hoy.com.ec
El mundo ilusorio que nos planteó la revolución ciudadana comienza a aterrizar. Los problemas la agobian, con oposición consanguínea incluida. No es que soñar sea inútil. Es útil -o puede serlo- con la condición de que ubiquemos el sueño en la perspectiva correcta: no inmediata, sino en el horizonte, y siempre que sea factible
En el ámbito legislativo, la demagogia, una realidad lacerante, en democracia pero imperfecta, que fomentaba la ingobernabilidad, aparece sustituída ahora por la atracción de un sueño, que deviene fantasíoso. El pasado no ha quedado atrás, como se prometió. La regeneración política sigue siendo una quimera. Los extremos son malos y con la experiencia del correísmo, hasta el idealista aterriza. El Corcho al promocionar la Asamblea, usa argumentos utópicos, o parcialmente inexactos cuando no sofísticos. El sofisma, como sabemos, es un razonamiento aparentemente verdadero pero, en el fondo, falso; es un espejismo que impresiona cuando se lo acomoda a las circunstancias. La Ley de Control Constitucional, por ejemplo, le da competencia a la Asamblea para expedir leyes sobre interpretación constitucional en temas que han sido objeto de dictámenes interpretativos de la Corte Constitucional, lo cual abona al clima de inseguridad jurídica que vivimos.
Las reformas penales que alentaron a la delincuencia merecen la contra-reforma para apaciguar la ira ciudadana. La Asamblea no fiscaliza. Ni legisla a plenitud. El Corcho la ha convertido en una dependencia funcional a Carondelet. Está "engolosinado con el poder", diría Thalía Flores. El correísmo pensó que con solo cambiarle de nombre, la función legislativa sería distinta. Hoy, el país observa que es un paquidermo y por mas cuñas que se ordenen, la labor de la Asamblea es casi nula. Es peor que el peor de los Congresos. Resulta innegable que pese a que controlan la mayoría- han violado la Constitución al incumplir su 1ra. transitoria, cuyo espíritu es la aprobación prioritaria de la legislación secundaria, en consonancia con aquella. Si bien expidió leyes previstas dentro del plazo de 120 dias, incumplió las demás. No basta con ofrecer disculpas. El sofisma corchista de que "las leyes están hechas, aunque no están aprobadas", constituye la perla de las fantasías.
La acusación del Corcho para justificar su viaje a Ginebra- sobre la "pretensión" de los diputados destituidos el 2007, de buscar indemnizaciones en su denuncia a la Unión Interparlamentaria Mundial, es descabellada. Los ex diputados lo tildaron de farsante, de mentirle al país, exigiéndole que exhiba copia de la demanda. Como ésta no existe, quedará en ridículo. La Asamblea no sesiona regularmente. Lo ha hecho sólo 11 veces en tres meses. Su servilismo es inaceptable y vergonzoso. Asediada por maestros, indígenas, estudiantes universitarios, trabajadores (TANASA, ERCO, PROESA, etc.) temerosos de perder empleos etc., hace mutis por el foro. No pueden seguir culpando a la partidocracia, cúpula eclesiástica, prensa mediocre, Cámaras de la Producción, banca, pelucones, gremios profesionales, etc. Décadas atrás, Martin Luther King ya advirtió que "nuestra generación tendrá que arrepentirse no tanto por las malas acciones de la gente perversa sino por el pasmoso silencio de la gente buena". çç
¿Cuándo se rectifica?
Hora GMT: 26/Octubre/2009 - 05:05

26/Octubre/2009 a las 13:51
No se puede pedir peras al olmo ni dignidad a las alfombras.