Un azuayo relata que estuvo siete meses retenido en Guatemala por una deuda con coyoteros. Hoy, se encuentra en los EEUU

Transcurría febrero de 2007 cuando Agustín N decidió viajar a los Estados Unidos, con la ayuda económica de su madre. Pactaron $9 000 con el coyotero que lo llevaría.
El viaje comenzó por vía marítima. Luego de 15 días, su madre recibió la noticia de que llegó a Guatemala, en donde debía hacer una transferencia de $4 500. La mujer cumplió con el compromiso: entregó el dinero al coyotero Gerardo N, de la parroquia Ricaurte, a pocos minutos de Cuenca, pero este no hizo el depósito a sus conexiones en Guatemala. Ahí, se agravaron los problemas para el indocumentado.
Agustín, que nació en el cantón Paute, fue incomunicado por los coyoteros de Guatemala en un túnel junto a siete de sus compañeros de viaje que tampoco habían pagado lo acordado. "Era desesperante, porque nos decían a cada momento que nos botarían al mar y que nadie reclamaría por nosotros", recordó Agustín, que ahora trabaja en los Estados Unidos como ilegal en la rama de la construcción.
Agustín rememoró que, cuando estuvo detenido por sus captores, lo obligaron a trabajar como coyotero o pasando gente hasta México. "Me dijeron que solo así podía sobrevivir hasta que llegue el dinero y me dejen en libertad". Agustín contó que el trabajo se hacía en las noches. "Llegaba gente de todas partes y debíamos llevarla a la casa para que pague primero, que continúe con el viaje y entregarla luego a otros coyoteros que trabajaban en México", dijo. Agustín, en su cautiverio, enfermó. "Entré en una profunda depresión", se lamentó.
El secuestro duró siete meses, hasta que su madre consiguió dinero para pagar. "Con mis sobrinos, pedimos $3 000 cada uno, y ya cancelamos el 90% del viaje", dijo la mujer, aunque el costo subió a $17 500 por la alimentación del migrante. "Apenas debo $2 000", dijo aliviada. (RMT)
Hora GMT: 03/Septiembre/2010 - 05:11
