Lejos del Coliseo Mayor, donde miles de personas siguieron en pantallas gigantes a los tres marchistas cuencanos, anoche, la familia de Rolando Saquipay se congregó en la casa de este, en la Panamericana Sur, en las afueras de Cuenca.
Ayer colgaron una bandera tricolor sobre el pasamano de la casa de dos pisos. En la mesa del centro, una fuente de caramelos invitaba a los presentes a endulzar los nervios de los que miraban concentrados y en silencio la televisión.
Rosa Pañi, madre, miraba la imagen de la Virgen que estaba en la pared sobre la televisión y expresaba: "En sus adentros sí debe ser devoto Rolando", mientras el pequeño Mauricio, de un parecido asombroso a su hermano, comentaba que también él podría dedicarse al atletismo, como Rolando y el otro hermano Byron, quien es fondista.
Lourdes, hermana, comentó que no tiene problemas con que toda la atención se concentre siempre en Jefferson Pérez.
Después de la competencia, cuando la familia se enteró del puesto 20 para Rolando, se alivió de que no hubo amonestaciones ni lesiones en esta segunda participación de Saquipay en los Juegos. "En otra oportunidad quedará mejor", dijo Jessica Barros, novia de Rolando, quien acompañó a la familia. (SK)
Especial Beijing 2008
Hora GMT: 16/Agosto/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
