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Los santos van al infierno

Publicado el 13/Octubre/2008 | 00:07

Por Federico María Sanfelíu

A propósito de la canonización de Santa Narcisa de Jesús, de su vida pobre y entre los pobres, me viene a la memoria el título provocativo de este artículo, que es el de una impactante novela, después película, de Gilbert Cesbron. En ella cuenta una de las más audaces creaciones de los sacerdotes franceses de la postguerra: los llamados "curas obreros", sacerdotes llenos de coraje evangelizador, que dejan las parroquias tradicionales y se van a vivir y compartir la vida, el trabajo, las angustias y estrecheces de los pobres que viven en los cinturones de miseria de las grandes ciudades.

Desde la revolución industrial son las gentes más descristianizadas de Francia. Ir a "los infiernos" de la inseguridad, la pobreza, los conflictos laborales, la incultura de los que viven con rencor y revolución una vida en la periferia, al margen del bienestar, de los habitantes del centro. Compartir la vida entera, incluida la fe, con la energía que da Jesús y la Comunidad creyente, para humanizar los conflictos cotidianos y salir de la miseria. Ese hecho, entonces impactante, hoy es normal en la Iglesia católica: una iglesia popular, de base, en los suburbios de nuestro Quito, Guayaquil y en tantos abandonados a su suerte en la emigración.

Ese infierno fue una teología de la liberación, del compromiso, a la europea, antes de las nuestras latinoamericanas.

¿Quién no ve y recuerda a tantos sacerdotes, religiosas y religiosos que comparten barrio, horarios y nivel de vida?

¿Quién no respeta a ese entregado a los pobres, el Padre Carolo, que decía ser uno más entre muchos hermanos y hermanas en el Norte, el Centro o el Sur?

¿Cómo olvidar a ese ícono de una vida de servicio a los últimos que fue la Madre Teresa, hermana de tantas religiosas con o sin hábito que pasan haciendo el bien en escuelas y dispensarios, en visitas a las casas, en atención a los ancianos abandonados, en un voluntariado por amor, que resiste fríos y calores, aprecios y desprecios, tener o no tener?

La santa de Nobol es una mujer del pueblo que va a vivir de su esfuerzo, en los límites de la subsistencia. Ganará su pan en un trabajo agotador, de emigrante urbana, como modista y arregla todo. Vivirá en amistad con otras compañeras, laicas como ella, animadas por el deseo de ser testigos de un amor que es solidario con los más pobres y enfermos. cristianismo que enseña a mirar al otro como un hermano, al que hay que animar a tener ganas de vivir. El seguimiento de Cristo, la santidad, libera. De ahí los milagros que manifiestan la cercanía de Dios, la santidad. Eso es lo que la Iglesia reconoce hoy en Narcisa, la mujer feliz.


sanfe@hoy.com.ec

Hora GMT: 13/Octubre/2008 - 05:07

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Tags : Federico María Sanfeliú 



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Comentarios

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  1. 1 Romina Ortega desde - Quito

    Destacables las palabras del sacerdote que escribe... Sin embargo, será que la cúpula de la Iglesia, esa que tanto pregona por los pobres y viste de zapatos italianos, conoce ese infierno, o simplemente se limita a laboresburocráticas que los tienen libres de ese contacto con los pobres a los que tanto santifican. Los tres banquetes al día con el que se alimentan los Sumos Sacerdotes, posiblemente les indigestan tanto que nos les permiten caminar hacia esos infiernos de los que tanto hablan. Pobreza, castidad y obediencia quedan al mismo nivel que las leyes... nadie las cumple... castidad desde hace muchos años, pobreza de igual manera, solo obediencia mantienen a los niveles politicos vinculados con el Opus Dei....

  2. 1 Romina Ortega desde - Quito

    Destacables las palabras del sacerdote que escribe... Sin embargo, será que la cúpula de la Iglesia, esa que tanto pregona por los pobres y viste de zapatos italianos, conoce ese infierno, o simplemente se limita a laboresburocráticas que los tienen libres de ese contacto con los pobres a los que tanto santifican. Los tres banquetes al día con el que se alimentan los Sumos Sacerdotes, posiblemente les indigestan tanto que nos les permiten caminar hacia esos infiernos de los que tanto hablan. Pobreza, castidad y obediencia quedan al mismo nivel que las leyes... nadie las cumple... castidad desde hace muchos años, pobreza de igual manera, solo obediencia mantienen a los niveles politicos vinculados con el Opus Dei....

  3. 1 Emilio Cachorro R. desde - Murcia. España

    Querida Romina Ortega. Quito
    Lamento tu idea de la cúpula de la Iglesia, pero Jesús eligió a Pedro para que fuera su piadra angular. Los que hoy la ocupan pasaron antes por servicios sacrificados, esforzados y humildes. Recuerda la vida del que llegó a ser Juan Pablo II. Pero, incluso, de los que la forman, hay muchos que viven entregados a los más desfavorecidos; sirvan los nombres del obispo Casaldáliga, sacerdote español, y prelado en una diócesis de Brasil o a Monseñor Romero, obispo ecuatoriano, asesinado mientras celebraba misa en defensa de los desheredados.
    Por otro lado la tarea social de la Iglesia en el Mundo de hoy, en breve reseña incluye las siguientes actividades: gestiona más de 300.000 centros de atención social: 650 leproserías, 5.250 hospitales, 17.200 ambulatorios, 15.000 casas de acogida, 10.000 orfanatos, 11.000 guarderías , 13.800 consultorios, 30.500 centros de reeducación, 64.000 jardines de infancia, 92.500 escuelas de enseñanza primaria, 39.500 institutos de enseñanza media, 1.200 universidades, (recuerda al asesinado Ellacuría en una de ellas). En suma, la Iglesia continúa multiplicando los panes y los peces y enseñando a pescar al que no sabe. un cordial saludo

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