Por Marlon Puertas
mpuertas@hoy.com.ec
A cto político-benefactor en Durán. Isidro Romero, ex presidente del Barcelona y próspero constructor de casas, dice que el equipo de gobierno sí es un verdadero equipo y no como los futbolistas malos que juegan ahora en el estadio, que para su mala suerte, lleva su nombre. Aplausos. A su lado, una ex ministra de Vivienda y ahora candidata a alcaldesa, María Duarte, que está ahí sin tener que estarlo pero que aprovecha la oportunidad para unas cuantas fotos más. Aplausos de los asistentes. Un poquito más allá, está Pierina, la hermana del presidente, quien es candidata a Prefecta y tampoco debería estar ahí porque se trata de un acto de gobierno, pero está. María y Pierina sienten que es tan natural aprovechar cualquier oportunidad de hacer campaña, que hasta se las nota cómodas. Aplausos de los asistentes. Unos cuantos votos más para las dos. Misión cumplida y a revisar las agendas para ver en que otro acto oficial pueden promocionarse. Lo hemos visto antes, pero ellas dicen que son distintas a los políticos viejos. No parece.
Acto político-circense en el Congresillo. Fernando Balda, nacido y criado en Alianza País, hoy graduado en Sociedad Patriótica, le dice "marido de Gustavo Larrea" a Orlando Pérez, jefe de prensa de lo que funge como órgano legislativo. La bronca es porque a Balda, candidato, no se le permite desarrollar una rueda de prensa en ese edificio. Pérez lo expulsa y Balda se va insultando a los cuatro vientos, secundado por Fausto Lupera, otro político de la nueva generación aunque su cara nos invite al engaño.
Acto político-judicial en la Penitenciaría. José Ignacio Chauvin expone un monólogo sin opción a preguntas dentro del caso de narcotráfico en el que está involucrado. No es candidato y por el momento no está pidiendo votos, pero con lo que dice provoca buscar su rostro y pañuelo rojo en las papeletas electorales de abril. Dice que hay un complot en su contra, que los malos son los policías que lo descubrieron, el fiscal que lo acusa, los medios que informan. También son malos Rommy Vallejo y José Luis Cortázar aunque sean parte del gobierno, porque ningún gobierno es perfecto. Y que los buenos son Rafael Correa, Gustavo Larrea, Ricardo Patiño y Raúl Reyes, este último tan bueno que hasta pensaba perdonar la vida a unos cuantos secuestrados que tenía en su poder. Chauvin no pide votos, pero ya está en el círculo de los políticos nuevos y revolucionarios.
Acto político-radial en cualquier parte. El mismo día sábado-, la misma hora, el mismo canal, la misma mesa. El mismo protagonista. Los mismos insultos a los mismos periodistas y medios. Hasta los anuncios y los chistes se parecen de sábado a sábado. La misma cara desde hace dos años. Hace apenas tres, no teníamos la suerte de verla tan seguido porque es un político nuevo, con el agregado de que es el ejemplo de toda la nueva generación que surge anhelando ser tan exitoso y carismático como él. María, Pierina, Fernando, Ignacio, Gustavo, se nutren de sus enseñanzas porque dicen que son distintas a las de los viejos políticos. No parece.
Hora GMT: 28/Febrero/2009 - 05:10

28/Febrero/2009 a las 13:15
Una escases de valores alarmante,acusa el Ecuador en el campo POLITICO.Todo es producto de una casta DEPREDADORA que jamas sembro en ese campo.Todo fue CAUDILLISMO,POPULISTAS como Velasco Ibarra que nunca les intereso la PATRIA ni la soberania sino el deseo ferviente de figuracion,en base a la CATEDRA de la demagogia,que es ninonimo de FALCEDAD. Ahi esta la explicacion,para que hoy con lo poco de politico el Presidente Correa luzca deslotado en la proxima carrera a CARONDELET.Dicen que muerto el perro se acaba la rabia,pero eso no se da ya que muchos perros no han sido afectados por ese virus y siguen vigentes para la tortura del Ecuador desmemoriado.Quien lo creyera los Baldam,CHAUVIN entre otros ocupan el escenario que amerita mas honestidad que la que PROPAGAN.
28/Febrero/2009 a las 15:04
Aunque quieran autoengañarse los partidarios del gobierno, es claro que los políticos nuevos son peores que los antiguos. Los antiguos por lo menos eran concientes de su mala calaña. Los nuevos todavía no se dan cuenta y son los primeros autoengañados.