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LOS MISTERIOS DEL HIMALAYA

Publicado el 31/Mayo/1992 | 00:00

Quito. 31.05.92. El Himalaya, la cordillera que alberga la
montaña más alta del planeta, el Everest, no es sólo la más
elevada sino también la más vital ya que algunas de sus
cumbres siguen creciendo imparables desafiando la erosión.

La cadena, una frontera natural que divide a los dos gigantes
asiáticos, India y China, sigue creciendo una media de un
centímetro por año después de evolucionar durante 45 millones
de años, según los estudios efectuados por varios grupos de
científicos estadounidenses en los últimos años.

Esta velocidad es muy superior a la que se pensaba y haría
crecer las montañas unos 9.000 metros en el próximo millón de
años, aunque antes intervendrán otras fuerzas, ya que sufren
empujes hacia arriba y hacia abajo, como las fracturas de la
corteza terrestre, que debilitan y desestabilizan sus picos.

El crecimiento del Himalaya resulta impresionante comparado
con el de otras cadenas montañosas como las montañas Rocosas,
en Estados Unidos, y los Alpes y los Pirineos, en Europa, que
tardaron cientos de millones de año en alcanzar sus actuales
alturas.

UN CENTENAR DE CUMBRES

El Himalaya forma un arco de más de 2.500 kilómetros de
longitud, que abarca desde el extremo suroeste de la Unión
Soviética hasta el norte de Birmania, con una extensión de
600.000 kilómetros cuadrados (algo mayor que España)
repartidos entre Afganistán, Pakistán, India, China, Nepal,
Tibet, Sikkim y Bhután.

La morada de las nieves eternas incluye más de cien cumbres
que superan los 7.000 metros de altitud sobre el nivel del mar
y las l4 más altas del mundo, por encima de los 8.000 metros,
y ha actuado como una muralla natural que defendía a los
pueblos himalayos de las invasiones.

Entre todas domina el Everest, de 8.848 metros, el famoso
"techo del mundo", explorado por primera vez en 1921 y
conquistado por Edmund Hillary y Tensing Norgay en 1953, año
desde el cual lo han coronado alrededor de doscientos
centenares de alpinistas de distintos países.

Los científicos han encontrado restos de pizarra y otros
sedimentos de gran antiguedad en muchas cimas de la
cordillera, mediante la tecnología más avanzada, satélites y
métodos para conocer la influencia de la radiactividad en los
minerales.

"En el Himalaya todo es grandioso y se produce rápidamente, a
mayor escala que en cualquier otro lugar", ha señalado Jhon
Shroder, un geólogo de la universidad estadounidense de
Nebraska, integrante de la docena de equipos científicos que
se aventuran cada año para investigar los picos

UN CHOQUE COLOSAL

Las montañas del Himalaya y el Karakórum, permite estudiar, en
su mayor extensión y en las condiciones más extremas,
fenómenos naturales como los sedimentos, efectos de la
erosión, las fuerzas ascendentes, las avalanchas y la
supervivencia.

Según los geólogos, ambas cadenas nacieron de una lenta pero
poderosísima colisión entre las placas tectónicas (bloques en
continuo movimiento donde se asientan las superficies
terrestre y oceánica) de la India y del continente
Euroasiático, entonces separados por el denominado Mar de
Thetys.

Este proceso ha ocurrido en otras regiones montañosas del
planeta, que se sitúan donde han entrado en colisión las
placas tectónicas produciendo pliegues, y continúa
produciéndose en el Himalaya los Andes y los Alpes, aún en
formación.

Las montañas de Escandinavia y Escocia fueron las primeras en
formarse, hace unos 500 millones de años, en un proceso que
comienza cuando las fuerzas tectónicas de compresión hacen
plegarse la corteza, elevándola. Después, el agua que estaba
en su superficie corre a gran velocidad por las pendientes y
se congela debido a la altura y forma glaciares, que erosionan
la montaña -esculpiendo su típico relieve, de cumbres y
precipicios y también el suelo que la rodea, haciendo
descender su nivel original.

SEÑALES RADIACTIVAS

Los efectos de la formidable embestida que levantó la
cordillera del Himalaya se siguen sintiendo hoy día y hacen
aparecer en su superficie restos de materiales con millones de
años de antiguedad.

Se ha logrado determinar la composición de los restos que se
encuentran en sus cumbres y las variaciones químicas que
produce el paso del tiempo en los minerales, que varía según
estén debajo de la superficie o en la cima de la montaña. Los
sedimentos que se hallan bajo el suelo los protegen capas de
partículas contra la radiactividad ambiental, mientras que los
que están más cerca de la cumbre son alterados por este
fenómeno, variando su composición química.

Gracias a los efectos radiactivos se puede conocer cuánto ha
tardado un mineral en ascender a los 8.000 metros de altura de
muchos de los picos de la cadena, que rebasarán los 9.000
metros en los próximos 50.000 años, según los geólogos.

Los estudiosos han descubierto que el Nanga Parbat, de 8.125
metros, es la montaña de mayor crecimiento de la tierra, a un
ritmo de cinco milímetros anuales, aunque en determinadas
zonas la cifra llega al centímetro anual. (6C)

Ciudad N/D

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