Hernán Ulloa dijo que han soportado intentos de "sobornos millonarios" de los involucrados. La decisión ratifica el fallo de Armando Bermeo, dictado en 2003
La Primera Sala Penal de la Corte Nacional de Justicia confirmó el auto de llamamiento a juicio plenario contra 13 personas, entre ellas los hermanos Roberto y William Isaías Dassum, en el denominado caso Filanbanco, por el delito de peculado.
El presidente de la Primera Sala Penal, Hernán Ulloa, manifestó que la decisión confirma en todas sus partes el auto de llamamiento a juicio plenario, dictado el 19 de marzo de 2003, por Armando Bermeo, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Los implicados son los funcionarios de Filanbanco S. A.: los Isaías Juan Francisco Porras, ex gerente general; Gastón García, ex auditor general; Leonardo Navas, ex contador general y Antonio Arenas, ex contador general. Además, Daniel Rodríguez, ex vicepresidente y apoderado general de Filanbanco Trust & Banking Corp; María del Carmen Morla, ex vicepresidenta y subsecretaria de Filanbanco Trust; Gloria Ávila, representante de la compañía Otavalo S.A.; Boanerges Pereira, Tyrone Castro, Jorge Egas Peña, ex superintendente de Bancos y Luis Jácome, ex presidente del Directorio del Banco Central del Ecuador.
Ulloa recordó que han pasado seis años y dos meses desde la decisión de Bermeo y que paralelamente también tres cortes supremas y un sinnúmero de magistrados sin que se haya tomado la "decisión trascendental" que ahora toma la Primera Sala.
Ulloa aseguró que han sido "objeto de reiterados intentos de soborno, en cantidades millonarias para favorecer a los acusados", pero dejó en claro que más ha podido la dignidad y probidad.
Solicitó al comandante de la Policía, Jaime Hurtado, les brinde seguridades a los jueces que confirmaron el auto de llamamiento a juicio frente a cualquier represalia contra su integridad. (ET)






13/Mayo/2009 a las 08:12
El delito cometido fue de tal magnitud ocasionando perjuicios capitales a toda la sociedad nacional, que sin duda aun no se recupera en los efectos sufridos. La pregunta es si ese señalamiento de la responsabilidad penal que les alcanza a todos los llamados a juicio, se conocía a cabalidad, desde hace 10 años, cómo ha sido posible que el aparato judicial nacional se tome ese tiempo para darnos a conocer su decisión. Es lo que siempre la nación repudió. No lo resolvieron a su tiempo porque esos jueces carecian de probidad, fueron sin duda influenciables, por el motivo que hubiere sido, todos fueron también delincuentes togados. Todos ellos, todos, fueron prevaricadores y cometieron infracciones propias de las irresponsabilidad con que desempeñaron sus cargos? Por cierto, esos delitos se llaman prevaricatos y también quedarán impunes. Nada nuevo se dice cuando se afirma que cuando los delitos de cuello blanco quedan en la impunidad, tal evento causa un efecto cascada en la repetición delictiva al que puede llegar el ciudadano común. El razonamiento es simple, si a los Isaías no les pasa nada, ¿por qué a mí me va a pasar? Y con el agravamiento que esos ladrones de levita, no roban para comer ni para las medicinas necesarias para la mujer e hijos enfermos. Bien por el país, por la sociedad que ese mismo perversos sistema judicial, por alguna ocasión lleve a la cárcel -a la de papel, por lo menos-, a tanto peculador, que se enriqueció ilícitamente en esta sufrida nación. Noticia que reconforta conocer.
13/Mayo/2009 a las 13:09
El delito cometido fue de tal magnitud ocasionando perjuicios capitales a toda la sociedad nacional, que sin duda aun no se recupera en los efectos sufridos. La pregunta es si ese señalamiento de la responsabilidad penal que les alcanza a todos los llamados a juicio, se conocía a cabalidad, desde hace 10 años, cómo ha sido posible que el aparato judicial nacional se tome ese tiempo para darnos a conocer su decisión. Es lo que siempre la nación repudió. No lo resolvieron a su tiempo porque esos jueces carecian de probidad, fueron sin duda influenciables, por el motivo que hubiere sido, todos fueron también delincuentes togados. Todos ellos, todos, fueron prevaricadores y cometieron infracciones propias de las irresponsabilidad con que desempeñaron sus cargos? Por cierto, esos delitos se llaman prevaricatos y también quedarán impunes. Nada nuevo se dice cuando se afirma que cuando los delitos de cuello blanco quedan en la impunidad, tal evento causa un efecto cascada en la repetición delictiva al que puede llegar el ciudadano común. El razonamiento es simple, si a los Isaías no les pasa nada, ¿por qué a mí me va a pasar? Y con el agravamiento que esos ladrones de levita, no roban para comer ni para las medicinas necesarias para la mujer e hijos enfermos. Bien por el país, por la sociedad que ese mismo perversos sistema judicial, por alguna ocasión lleve a la cárcel -a la de papel, por lo menos-, a tanto peculador, que se enriqueció ilícitamente en esta sufrida nación. Noticia que reconforta conocer.