Xavier Neira Menéndez
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Si algo caracteriza al Ecuador contemporáneo es la polarización social, la violencia verbal, la visión extrema y hasta fanática en temas de interés público. Dependiendo del cristal con el que se miren, los conceptos y criterios que se emiten están, por lo general, marcados por radicalismos y pasiones exacerbadas, a veces alarmantemente simplistas. Impera el miedo y la cultura de confrontación, estimulada desde el poder, resulta estrictamente bipolar lo cual agudiza el perturbador clima de enfrentamiento que se vive, por lo menos hasta ahora. Existe la tendencia a penalizar la opinión ajena, incluyendo la criminalización de la resistencia paradójicamente reivindicada como conquista por el oficialismo que manejó la Constituyente de Montecristi. Es decir, sus propios autores violando la letra y espíritu de la Constitución (art. 98) llamada pomposamente "un canto a la vida". Y para colmo, en esta neo-partidocracia se torna difícil hasta dialogar, discutir tesis, confrontar ideas, debatir, lo cual pinta un penoso paisaje, que se profundizará en la campaña electoral que se avecina.
Formulo estas reflexiones a propósito de la demanda penal presentada por el ciudadano Efraín Soria contra el Ab. Miguel Macías C., columnista de El Comercio, por el contenido de su artículo "¿Familia alternativa?" (24, mayo, 2012). El Ab. Macías dio su opinión adversa acerca de la intención –ya rechazada por inconstitucional- de una pareja de lesbianas de adoptar al hijo de una de ellas e inscribirla con los apellidos de ambas. Soria acusa a Macías diciendo en su demanda que "las expresiones del artículo están cargadas de violencia y odio lo cual está prohibido el artículo innumerado 450 #10 del Código Penal….." (textual). Leo y releo el artículo del Ab. Macías y no encuentro insultos, agresiones, ni tampoco expresión alguna que incite al odio. Odio es la antítesis del amor, amistad, aprecio. Odio es sinónimo de antipatía, rencor, fobia, malevolencia, envidia. El Ab. Macías –hombre de convicciones religiosas- ha opinado en uso de sus derechos. Otros desde la tarima, y a veces en cadena de TV denigran a sus opositores e incitan al odio como lo denunció el ex-constituyente Fernando Vega, en El Comercio (junio 24,2012).
Escribí en "La ecología humana" (mayo 14, 2012) que tratar de legitimar como sucedáneos de la sociedad conyugal a diversas formas de unión, no puede ser considerado normal por la naturaleza de las cosas ya que en los niños podría provocar graves heridas en sus psiquis, atentando contra derechos de infantes y adolescentes, derechos que el Estado está obligado a proteger. El propio Soria Alba, presidente de la Fundación Equidad que pertenece a la comunidad GLBTI decía en declaraciones a El Comercio que "es un avance el apoyo de Obama al matrimonio gay" (mayo 11, 2012). ¿Un avance? Quizá para inventar una apariencia pública que sirva para ocultar una vergüenza privada, por puro esnobismo social.
La defensa de los derechos de las minorías jamás puede afectar la obligación del Estado de promover y proteger "de forma prioritaria el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes…." como ordena el art. 44 de la Constitución que, además, consagra que los derechos de los niños "prevalecerán sobre los de las demás personas". Por ello, se debería desestimar la denuncia, por falta de méritos.
Autor: Xavier Neira Menéndez - Ciudad Quito






