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Los conductores ignoran la sirena de las ambulancias

Publicado el 11/Enero/2013 | 00:13

Los conductores ignoran la sirena de las ambulancias

Quienes conducen los vehículos de emergencia tienen tres clases de alerta

Automotores que no ceden el paso, obras viales y uso de la ruta son algunos de los problemas en la capital

A las 10:58 de ayer, una de las cinco ambulancias con que cuenta el Hospital Carlos Andrade Marín, en el centro, sale con un paciente de traslado hasta el Hospital Baca Ortiz. El primer problema es esperar el paso para tomar la Dieciocho de Septiembre que, a esa hora, está llena de autos que transitan desde la av. Universitaria hacia la América.

En la ambulancia viaja un familiar, el paciente, un paramédico, una residente y el conductor. Los vehículos no se percatan de esta unidad de emergencia porque no está activa la sirena. Es una alerta verde, es decir, un traslado de un paciente estable.

Para urgencias, el Carlos Andrade Marín tiene dos ambulancias que funcionan las 24 horas del día. En promedio, 12 casos se atienden a diario.

Mientras conduce, Óscar Ordóñez dice que la sirena solo sirve cuando se traslada un paciente de cuidados intensivos. La circulación de las ambulancias se hace a través de tres claves de alerta: roja, naranja y verde.

La primera se activa cuando se atiende una emergencia o se traslada desde el hospital a un paciente de cuidados intensivos. Para este tipo de traslado, la sirena de la ambulancia se enciende desde la salida hasta la llegada.

El objetivo es que en vías congestionadas sin carriles exclusivos, los vehículos adviertan su presencia y permitan el paso.

La segunda clave es la naranja. Se utiliza para pacientes que deben someterse a exámenes en otras casas de salud pero se encuentran estables para el traslado. "Con esta alerta -dice Ordóñez- activamos la sirena solo en las intersecciones con semáforo para anticipar nuestro paso a los vehículos de la zona".

La tercera clave, llamada verde, se ejecuta para trasladar a los pacientes estables. Para esto solo se encienden las luces de la unidad porque es un trayecto planificado, según Ordóñez.

Una de las experiencias que tuvo que pasar este conductor es la muerte de un hombre de la tercera edad que no logró llegar al Hospital. La emergencia se registró en el sector de El Dorado, en el centro de Quito hace dos años. "El paciente tuvo un infarto, pero logró ser estabilizado". Sin embargo mientras bajaban del tercer piso el paciente tuvo un ataque y se desmayó nuevamente. "Tratamos de trasladarnos lo más pronto posible, pero el tráfico nos demoró unos segundos y el paciente murió en el camino".

Ordóñez cree que los conductores no saben qué hacer frente a la sirena o el llamado de atención. "Lo indicado -dijo-, es que los conductores se desplacen a los costados de la vía para circular. Sin embargo, este conductor se queja de que, en vez de abrir paso, los conductores tratan de acelerar o rebasar a la ambulancia. "Este -dijo- es el principal problema".

La ambulancia continúa su trayecto por la av. Patria. El tráfico habitual no apareció esta mañana. La vía está libre hasta la Seis de Diciembre. La unidad se detiene en el semáforo de esta intersección. Enciende la sirena para girar hacia el norte, lo cual está prohibido para los demás vehículos, y toma la vía exclusiva para los articulados de la Ecovía.

Para Rafael Cepeda, otro conductor de ambulancia del mismo hospital, el problema en estos casos es que hay conductores que aprovechan el paso de la ambulancia para cruzar. "Yo -dice Cepeda- tuve un choque por este motivo". Hace cuatro años manejaba la ambulancia desde el sector de El Pintado, en el sur de Quito hacia el Hospital del IESS.

El paciente tenía un estado crítico y un conductor aprovechó la ruta de la ambulancia para trasladarse más rápido, circulando detrás de ella. "En una intersección -dice Cepeda- frené a raya porque se cruzó otro vehículo y el automotor que me seguía impactó la ambulancia".

La ambulancia tuvo el menor daño por lo que continuó su trayecto. El otro vehículo no pudo arrancar nuevamente.

Mientras Ordóñez cuenta los reveses a los que se enfrenta para ejecutar su trabajo, en 12 minutos la unidad llega a un centro de salud frente al Hospital Baca Ortiz. Allí, una residente y doctora, con la ayuda del conductor, bajan los equipos de oxígeno y, finalmente, al paciente. Ordóñez regresa al Hospital.

Las vías más conflictivas, según los conductores, son aquellas en donde no existen carriles exclusivos para los sistemas de transporte. Para Edwin Sandovalin, conductor de una ambulancia en el hospital Pablo Arturo Suárez, en el norte de Quito, la av. Eloy Alfaro es la más complicada. "Al no tener un carril exclusivo a uno le toca esquivar vehículos que no hacen caso a las advertencias".

El ECU 911, inaugurado hace dos semanas, se encargará de atender las emergencias y los hospitales se dedicarán al traslado de pacientes. Sin embargo, los problemas no desaparecerán mientras los conductores no reaccionen frente al paso de ambulancias. (DAR)



 

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Tags : Municipio de Quito  Hospitales 


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