Por Marlon Puertas
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Juan y Nacho han tenido demasiadas cosas en común. Ambos se preocuparon desde siempre de defender los derechos humanos dentro de una organización bastante selectiva en escoger sus casos. Por ejemplo, tienen ventaja y un trato de primera clase las guerrilleras. Pues en esa organización coincidieron los comandantes Juan y Nacho. Juan, que no se llama Juan, sino Gustavo, tuvo la posibilidad de darle la mano y un cargo- a Nacho, que entre otros méritos, tuvo la entereza de pedir a mucha gente que votara por Rafael para presidente. Muchos miles- de los votos recibidos dicen que son gracias a él. Pues Nacho estuvo en el Gobierno y donde las bombas explotaron.
Para eso Nacho, que es revolucionario, tuvo que disfrazarse, ponerse zapatos de suela, camisa manga larga y cortarse el cabello. Todo un funcionario de Ministerio. Con esa pinta fue junto a Juan hasta Angostura, sin que sepamos a ciencia cierta hasta ahora si esa fue su primera vez. Se encontraron con los cuerpos desnudos e inertes de los compañeros de Raúl, aquel con el que se habían reunido días antes y a quien la muerte impidió que se despidiera de sus amigos como lo hacen los buenos comandantes.
Juan y Nacho confirmaron que se reunieron con Raúl, pero no dicen dónde ni cuentan todo lo que hablaron. El primero una vez, el segundo, siete. Aparece Rafael para criticar las reuniones de Raúl y Nacho, pero aplaude la cita de Juan y Raúl. Cosas de Rafael.
El asunto es que Juan no dice ser amigo de Raúl, pero Nacho sí y proclama su amistad con orgullo, sin importarle las cosas malas que se dicen de él. Coincidencia, los nombres de Juan y Nacho aparecen en las polémicas y nunca aclaradas o desvirtuadas cartas de Raúl, sacadas de unas computadoras que, según la Interpol, no fueron alteradas en su contenido después del infame y feroz bombardeo ordenado por Álvaro.
En esas cartas, a Juan le atribuyen una frase: "He delegado en mi hermano Nacho para que con todas las potestades con respecto a lo planteado concurra a mi nombre nuestra intención es que lo antes posible podamos concretar el arreglo de la herencia". Los dejo a medias pues no sé de qué herencia se habla y ni Juan ni Nacho lo han explicado.
La más reciente coincidencia es que Juan y Nacho atraviesan problemas. A Juan se le cayó su candidatura y ya dicen que hasta sus discípulos cayeron en desgracia. A Nacho -que en realidad se llama Ignacio- le va peor, aunque lo bueno es que ahora sí tiene pinta de revolucionario. Está preso y envuelto en un caso de narcotráfico, que según el fiscal que investiga el caso, guarda mucha relación con los negocios ilícitos de las FARC, la guerrilla a la que perteneció el finado Raúl, con quien se reunieron Juan y Nacho.
La última coincidencia es que Juan y Nacho admiran a otro comandante, el "Che" Ernesto. A esta admiración se suma Rafael, quien no es comandante y ni falta que le hace. Los tres le han tarareado canciones en su honor y ahora que me acuerdo yo también, en alguna ocasión. Que Ernesto nos perdone a todos.
Hora GMT: 07/Febrero/2009 - 05:08

07/Febrero/2009 a las 10:35
Tenemos quizás la última oportunidad de decir NO a los comandantes y elegir un gobierno civil y democrático, con respeto a nuestras libertades y política económica de adultos. En caso contrario nuestro comandante se quedará tantos años hasta que se convierta en un coma-andante, y nuestra economía entre en coma y ya no sea andante.