Por Alexandra Ayala Marín
alexayalama@hoy.com.ec
Todo anduvo bien o, mejor, el tono de su discurso, hasta que llegó el momento del estadio Atahualpa cuando, al fragor de cantos de bohemia estudiantil -heredados de las revoluciones propias de los sesenta, con Cuba, y de los setenta, con el Chile de Salvador Allende-, tomaron el micrófono el presidente y sus invitados de honor, los únicos que se quedaron a la fiesta sin las solemnidades del traspaso de mando de la Unasur y de la segunda posesión presidencial de RCD.
Todo iba con mesura hasta la noche, luego de Los Nocheros, ese grupo folklórico del norte argentino que arrebató la pasión de su corazón ardiente y él cantó y recantó: "
Y recorrer sin límites tu cuerpo
" (yo imaginé ese cuerpo como metáfora de la geografía nacional que él quiere abrazar y ¿abrasar? sin limites: la imaginación, a veces, tampoco tiene límites). Fue allí, junto a Hugo Chávez, Raúl Castro y Manuel Zelaya, que él hizo el anuncio de los famosos CDR, famosos desde esos transformadores sesenta, cuando nuestros padres y/o abuelos admiraron la hazaña de Fidel Castro y los hombres y mujeres de Sierra Maestra que habían derrocado a Fulgencio Batista, uno de los dictadores caribeños que marcaron una historia de más de dos décadas de oprobio en América Latina a mediados del siglo pasado.
Entonces, el Gobierno de esos insurgentes debía asegurar larga vida a su proyecto político. Nacieron así los comités de defensa de la revolución, convertidos en base de la organización del Gobierno castrista. Pero estos CDR devinieron también comités de vigilancia y control para con la gente que no compartía los objetivos gubernamentales y, de allí, de represión o castigo (vigilar y castigar ha sido, antes y ahora, norma de los que se sienten amos y señores). Junto con la vigilancia como antecedente de las diversas formas de castigo, vino la delación: quien se sentía identificado con el Gobierno denunciaba a quien no; quien quería ganarse los favores de los dirigentes podía crear un supuesto enemigo de la revolución. Poco después, el cine cubano, pero también la literatura, hizo evidente las formas de delación de estos comités creados en barrios, fábricas, colegios, universidades que actuaron aún contra parientes y amigos.
Volviendo a los CDR anunciados por RCD (¿el orden de los factores no altera el producto?), que junto con el "salario digno", en vez del salario mínimo, constituyen los ámbitos explicitados de la profundización de la "revolución ciudadana", se convierten también en el aspecto desfasado de una supuesta revolución nueva; el aspecto feo de la organización y la participación ciudadanas, que serán percibidas a partir de ahora más que como posibilidad de hacerlas efectivas, como peligro para la consolidación de la ciudadanía que requiere una democracia participativa que no responda a amenazas veladas o desveladas desde el Poder, sino a una conciencia real de participación, esa participación que rechaza en sí misma la posibilidad de organización y control desde el Poder Ejecutivo y/o desde el Legislativo. Entonces, ni siquiera seremos originales.
Hora GMT: 22/Agosto/2009 - 05:12

22/Agosto/2009 a las 08:40
Sí, Srta. Ayala y fué tambien al siguiente día, muy en la mañana, ya se comenzó a satanizar y a crear cucos, en los "medios independientes".
Creo que por ética, primero se debe investigar a profundidad y seriamente estos temas, y no hacer lo que hacen los "medios independientes" hechar leña al odio de muchos sufridores antipatrias, que luego salen emitiendo un poco de barbaridades, sin fundamento.
Dichos "personajes" hablan de que el Presidente "dizque" les insulta, cuándo ellos insultan, calumnian. Hacen "afirmaciones" impresionantes, pero no tienen la valentía de presentar sus "denuncias" en la fiscalía
Y LO MÁS CHISTOSO ES QUE HABLAN COMO "DUEÑOS DE LA VERDAD", con esa prepotencia y arrogancia quieren convencernos.........Lo que sí es cierto, es que cuándo no hay argumentos, se dice cualquier BARBARIDAD......
22/Agosto/2009 a las 09:08
Que satisfaccion leer una opinion con profundidad y humor fino ante una verdad que solo los que quieren tapar el sol con un dedo pueden negarlo.
Son irrufutables dos hechos : primero que aun cuando se quiera , de buena fe , desee organizar unos comites civicos que solo vayan a desarrollar acciones de bienestar y formacion civica comunitaria , los mismos habiles lideres pueden motivar y convocar , de un momento a otro , a sus fieles conciudadanos y acolitos , a auscultar a sus vecinos y detractores del regimen , asi como , a delatarlos por sus diferencias y , segundo , como su mismo bautizo lo determina , son instituciones de " Defensa de la Revolucion " , creo es confesion de parte , porque no creo que haya una revolucion pacifica verdad , concluyendose en que el real interes es seguir con los ingeniosos procedimientos de la " moderna " revolucion de los 60 verdad?