En Tulcán (Carchi)
El baboso, comunidad carchense ubicada a pocos kilómetros de la parroquia Lita de Imbabura, en el lÃmite donde confluyen Carchi, Imbabura y Esmeraldas, fue declarada en emergencia hace un año por la SecretarÃa Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR).
Enclavado la mitad de una montaña, el pueblo Awá estuvo a punto de desaparecer en 2008, cuando un deslave afectó a varias viviendas. Cuentan moradores, como José Nastacuaz, que cada dos años la historia se repite, forzando a medio centenar de familias a buscar zonas bajas y seguras.
Hace nueve meses, las prolongadas lluvias y el deslizamiento de rocas sorprendieron a los nativos, que debieron abandonar durante la madrugada sus casas de madera para salvaguardar sus vidas.
Según Manuel Taicus nativo de la zona y actual presidente de la Federación de Comunidades Awá, el sector soporta lluvias todo el año y está proclive a deslaves, por ello las 52 familias deben ser reubicadas. La tesis la apoya la SNGR, que tras un estudio en la zona determinó que hay fallas geológicas que pueden acabar a la comunidad y sugirió la inmediata reubicación.
Las familias se movilizaron a pocos kilómetros de su comunidad, a un terreno privado, donde levantaron chozas con madera y plásticos."Sabemos que estamos en propiedad privada, pero en una zona segura para nuestros hijos", señaló Fabiola Taicus. Pidió diligencia y solidaridad a las autoridades carchenses, quienes han minimizado la situación de riesgo en la que se encuentran estas familias, según dijo.
El dirigente Ernesto Nastacuaz aseguró que se sienten burlados. Agregó que permanecerán en la zona invadida para proteger a sus familiares.
El terreno de 10 hectáreas donde ahora se encuentra la comunidad fue declarado como utilidad pública por el Municipio de Tulcán.
El MIDUVI, por su parte, anunció la construcción de 22 viviendas, aunque los comuneros piden la ejecución de 52, para todas las familias. Ninguna institución se ha hecho cargo de la construcción de las obras sanitarias ni del centro poblado. Hasta entonces, los indÃgenas viven en pequeñas e improvisadas casuchas, sin servicios básicos ni sanitarios, en medio de zancudos y culebras venenosas, en una zona inhóspita que podrÃa convertirse en el nuevo lugar de la etnia Awá. (RC)







