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Los amenazados

Publicado el 21/Marzo/2009 | 00:11

Por Marlon Puertas


mpuertas@hoy.com.ec

Si hay algo que he aprendido en el transcurso de mi oficio de periodista es que las personas que realmente quieren cobrar sus cuentas pendientes con quienes informamos de sus fechorías, no lanzan amenazas para poner sobre aviso a sus futuras víctimas. Menos mal, porque en mi caso, la primera vez que busqué auxilio la respuesta salvadora fue un "cuídate". Lo que se busca con esta práctica de mandar mensajes que ciertamente meten miedo, es amedrentar y poner freno a publicaciones que incomodan, desnudan actitudes o revelan atracos. A veces no funciona.

En los hechos, yo no conozco un periodista que en algún momento de su trayectoria no haya sido amenazado. En distintos grados, por supuesto, con advertencias que van desde botarlos de su trabajo hasta hacerlos merecedores de un buen puñete. Con la diferencia, en muchos casos, que las amenazas recibidas por causas menores no tienen impacto.

El consuelo, si es que lo hay en este delicado asunto, es que los periodistas no somos los únicos y la amenaza se ha convertido en una práctica común para conseguir resultados. A veces sí funciona.

Amenazado debe sentirse el presidente Correa. Si tomamos en cuenta el impresionante operativo de seguridad que lo resguarda en todas partes, en efecto, su vida está en peligro.

Él también lo ha dicho, así que a nadie sorprenda el estado de movilización que declaran las Fuerzas Armadas cada que el presidente decide pegarse un seco de gallina en el suburbio de Guayaquil o andar en bicicleta por el Oriente. La última amenaza en su contra parece ser de los contrabandistas, a quienes recién dos años después de estar en el poder, este Gobierno se enteró que sí existen.

Otro amenazado es Chauvin. Tanto así que lo movilizaron de la Penitenciaría del Litoral al penal de Quito, para darle seguridad. En ese operativo, Chauvin lucía chaleco antibalas y un casco, para que sus enemigos sepan que no podrán hacerle daño. Lo que no queda claro es quien lo amenaza, sabiendo que se lleva bien con acusados de ser narcotraficantes, con la guerrilla, con la policía y hasta el Presidente le pidió mil disculpas.

El policía que capturó a Chauvin y descubrió sus vínculos con los Ostaiza, también está amenazado. Manuel Silva, ex jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales, se declara en indefensión porque quedó expuesto por su propio comandante a la venganza de los narcos a quienes ha mandado a la cárcel. A Silva no solo que nadie le da protección, sino que encima le iniciaron investigaciones judiciales para meterlo a la cárcel. De nada le va servir la condecoración que por ser buen policía, le impuso el presidente en 2007.

El que está bastante tranquilo y no ha denunciado amenazas es el fiscal Jorge Solórzano, quien acusó a Chauvin y a los Ostaiza y ha metido presos más narcotraficantes que ningún otro.

Esto pese a que ahora va a ser investigado él también, señalado por el Presidente de preparar todo un show y hablar mucho de las investigaciones que llevaba adelante en el caso Chauvin. A Solórzano, por el momento, nada le perturba sus vacaciones en Miami.

Hora GMT: 21/Marzo/2009 - 05:11

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