Especialistas consultados por este suplemento sostienen que los chicos de entre 16 años y 18 años pueden discernir lo que está bien y lo que está mal. En materia política, como es la capacidad de votar, todavía no están listos
Desde que la Asamblea Constituyente planteó el voto optativo para los chicos de 16 años en adelante, inició un debate en el cual se cuestionó si era pertinente que los jóvenes acudan a las urnas a votar. "Si ellos pueden sufragar, son capaces de diferenciar lo que está bien y lo que está mal", opinó el politólogo, Santiago Nieto.
El experto no cree que incluirlos en el padrón electoral haya tenido un propósito político, pero si sostiene que se debería analizar más sobre los roles que deben cumplir este grupo de edad específico.
El catedrático Simón Pachano no compartió ese criterio. Para él, haberlos tomado en cuenta en los últimos comicios fue "una clara idea de acumular votos".
Según las cifras del Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia, existen 1 964 293 adolescentes en el Ecuador. Sin embargo, Pachano señaló que eso no garantiza votos a los partidos políticos, porque no todos los que se encuentran en este grupo pueden asumir efectivamente su deber ciudadano. "Se debería diferenciar cuáles son sus derechos de ciudadanía política. Hay países en donde se asume esa responsabilidad desde los 21 años", señaló.
Sanciones. ¿Si los menores de edad pueden ser considerados aptos para sufragar, por qué no pueden asumir sanciones penales? "Porque ellos no son responsables de lo que hacen. Los chicos son utilizados por adultos", respondió el catedrático universitario Juan Jaramillo.
Ximena Ponce, ministra de Inclusión Económica y Social, recordó que si se llegara a sancionar a los adolescentes, se violaría "algunos tratados internacionales, como la Convención Internacional de los Derechos del Niño que ha sido firmado por 150 países, entre ellos el Ecuador".
En esa línea, Ponce aseguró que las cifras "son muy bajas" y que en el país hay solo 400 personas detenidas. "No es un número representativo", reiteró.
Los casos. Carlos Eduardo Valero Gómez (55 años) fue asesinado por un chico de 13 años, mientras cumplía su labor como guardia de una despensa, en la ciudad de Babahoyo (Los Ríos). Según la Policía, tres hombres y un adolescente, divididos en dos motocicletas, llegaron al local. Ahí, el joven sacó su arma que estaba envuelta en periódicos y abrió fuego. La víctima murió en el acto. Este hecho no es aislado. Uno de los más renombrados fue el de Juan Fernando Hermosa Suárez, un joven de 15 años que asesinó a varios taxistas y homosexuales, a inicios de los años noventa.
Hermosa recuperó su libertad en enero de 1996, al cumplir su mayoría de edad, porque así lo establecía el Código de Menores. La última semana de febrero de ese año, fue asesinado por un grupo de campesinos a orilla del río Aguarico, en la provincia de Sucumbíos.
En octubre de 2006, se conoció de la muerte Bryan Quinatoa, un niño de cuatro años, que fue asesinado por Bryan (seis años) y Xavier Daquilema (siete años), en el sur de Quito. Los dos hermanos llevaron al pequeño de cuatro años hasta una zona desolada y le exigieron devolver una moneda de ¢25 que se habían encontrado días atrás. La víctima respondió que ya no tenía la plata y los niños lo botaron al piso. Xavier sacó una soga y lo estranguló.
Tras la indagación, se conoció que el padre de los agresores se había suicidado colgándose.
Los hechos se repiten bajo distintas circunstancias. En diciembre de 2006, Guillermo Cristóbal Baño Freire, de 18 años, se declaró culpable de la muerte de sus tres hermanos de 7, 8 y 9 años.
Tras varias investigaciones, el joven admitió haber cometido el crimen mientras sus hermanos dormían en su casa, ubicada en el sur de Quito. Se conoció que el chico, bajo el efecto de alcohol, desfogó su ira por una discusión con su madre, Diana Baño. (GCA)
'Endurecer penas a adultos'
¿Cree usted que los menores de edad son inducidos para cometer actos delictivos?
Un delito se comete con conciencia y voluntad. Generalmente, a esa edad, no se tiene conciencia ni voluntad. Si se habla de votar, eso fue un proceso demagógico. Incluso sufragar no es obligatorio para ellos.
¿Cree usted que debería haber un endurecimiento de penas?
Lo que se podría hace es subir un poco la condena. Un chico que cometa un delito y que vaya a una correccional es absurdo. Más bien, se deberían establecer centros de reclusión para menores.
¿Cuál es la diferencia entre cárcel y correccional?
Las correccionales son para menores con conductas desviadas, pero el menor que cometa un delito grave tiene que ir a un recinto de prisión especial para que reciban adecuada orientación.
¿Usted qué propone?
Debería gravarse la pena, pero a los que contratan a los menores para delinquir.





