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Locura

Publicado el 18/Marzo/2010 | 00:07

Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec

Mi querida Tamara: Me preguntas si yo sabía que nuestro común amigo don Juan Francisco Ecuador Martínez Guzmán había contraído la locura de la alucinación galopante por lo que su hijo tuvo que encerrarlo de por vida en un psiquiátrico. Y me dices que si yo ya lo sabía, acaso podía explicarte cuál había sido el proceso de tal locura.

Te contesto que conocía las dos, y además una tercera: que JF había enfermado de alucinación galopante, que estuvo en el psiquiátrico hasta que Dios se lo llevó a su gloria el martes pasado y que yo había seguido, de la C a la Z, el proceso del desmoronamiento de mente tan brillante. A continuación, paso a contarte la historia.

Empezó el día en que un vendedor de autos le dijo: "Don Juan Francisco, el Mercedes híbrido que usted compró hace un año en $50 mil vale ahora $75 mil". Cuánto no se alegró, Tamara, nuestro querido JF al comprobar que, sin hacer nada más que fumarse un puro cada día del año y pasarse el día recostado en su cama sin otra lectura que la de una enciclopedia de 12 tomos sobre historias de casos reales de gente que de la noche a la mañana se había vuelto millonaria, él, JF, había producido $25 mil. Así que, sin dudar ni un solo momento, invitó a unas tres amigas y a su asistente Sánchez a un crucero por la Patagonia, previo rodeo de las islas Malvinas, zarpando, por supuesto, de la capital del tango. En este crucero, se gastó casi $13 mil, $7 mil los donó a una Fundación para la defensa de los derechos del gallo de la peña a preservar su intimidad y a no ser fotografiado gratis por los turistas, y los $5 000 restantes los perdió en el juego de póquer al que se había aficionado cuando estuvo en un casino de Atlantic City. Para pagar estos gastos, había sacado del Banco Unicornio $25 mil, últimos restos de su antigua fortuna, aunque tenía otros $25 mil depositados en la cuenta de su hijo que vivía en Nueva York. Comprenderás, Tamara, si no lo has captado ya, que se gastó en un mes los dólares de su reserva en el Unicornio y, cuando le faltó dinero, puso a la venta su híbrido con tan mala fortuna que apenas le dieron por él $25 mil, pues el mercado estaba inundado de flamantes híbridos gracias a la política de bonos HB emitidos para la preservación del medio ambiente.

Luego de unos dos años bastante estrechos en los que se consolaba con las historias que leía, fue convenciéndose de que podía fabricar dinero con solo pensarlo intensamente durante las sesiones de yoga que solía practicar durante una media hora antes de dormir siempre a las 10:00 en punto de la noche. Hasta que un día le pusieron de patitas en la calle por una hipoteca de la casa que le quedaba y que había pagado con el dinero que él fabricaba en su mente cortocircuitada. Vino el hijo y, usando los $25 mil que su padre le había entregado para que los guardase, se lo llevó al psiquiátrico y depositó en la cuenta de esa institución los dólares para que a su padre no le faltaran comida, pastillas, cuidado y nuevos libros sobre cómo hacerse millonario sin trabajar ni invertir y regalando bonos HB a los gallos de la peña.

Bueno, Tamara, tengo que ir a pagar el impuesto a la renta, así que no me alargo más.

Hora GMT: 18/Marzo/2010 - 05:07

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